El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes durante un acto en el Salón Oval que esta es la «última oportunidad» de Irán para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto bélico «antes de la decapitación».
«Creo que tal vez logremos algo, pero quiero dar todas las oportunidades posibles antes de la decapitación”, subrayó el mandatario norteamericano, reportó la cadena ABC News y supo la Agencia Noticias Argentinas.
«Esta es su última oportunidad para firmar un buen documento», dijo.
Trump afirmó que la primera fase del acuerdo abriría el estrecho de Ormuz de inmediato. Añadió que la segunda fase, actualmente en negociación, consiste en la desnuclearización de Irán, aunque señaló que esta fase llegaría más adelante y “llevaría algún tiempo”.
También sugirió que Irán se dejó influir por la amenaza de los ataques planeados para la noche del domingo, que según él habrían sido «más duros» que «cualquier» ataque desde la Segunda Guerra Mundial.
“Pero en este caso, los filtradores ayudaron porque revelaron la gravedad del ataque, e Irán lo sabía. Sabían lo que se avecinaba. Iba a ocurrir anoche, y se habría prolongado durante mucho tiempo, y en esencia, quedaría muy poco. No quedaría nada, y si tengo la oportunidad de salvar la vida de mucha gente, quiero aprovecharla. Así que no tengo prisa”, dijo Trump.
Trump también insistió en que no se cobrarán peajes en el estrecho de Ormuz, pero añadió: «Si alguien va a cobrar, cobraremos nosotros».
Por otra parte, afirmó en la red Truth Social que los líderes iraníes están siendo «increíblemente hipócritas» en sus declaraciones públicas sobre las negociaciones con Estados Unidos, y escribió el lunes en las redes sociales que los líderes iraníes «ruegan» por reuniones y luego dicen públicamente que no tendrán conversaciones.
«Lo admita Irán o no, de hecho estamos hablando de una solución a un problema que ellos mismos han provocado durante décadas», dijo Trump.
La publicación del presidente se produce después de que dijera el domingo que otra ronda de negociaciones comenzaría el lunes, aunque Irán afirmó que no se están llevando a cabo conversaciones.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, reiteró el lunes que las conversaciones en curso con Omán se centran exclusivamente en el estrecho de Ormuz y que «los temas relacionados con Irán y Estados Unidos deben examinarse en las próximas etapas para ver en qué dirección evoluciona la situación».
Como informó la Agencia Noticias Argentinas, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) había habilitado el regreso del embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien permanece en Itamaraty desde las primeras críticas del mandatario durante su visita al país vecino en apoyo a Flavio Bolsonaro, candidato de derecha que competirá por la presidencia el próximo 4 de octubre.
“Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado. Estuvo preso, con lo cual es cierto lo de presidiario.Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente. Por lo tanto, es ladrón y es un corrupto”, reiteró el pasado domingo, luego de que el canciller, Pablo Quirno, lograra desarticular la tensión.
En Casa Rosada aseguran que no hubo «nuevas» críticas, sino que tras ser consultado, el Presidente reiteró sus postulados. Además, hay quienes se escudan en que sus dichos fueron en territorio argentino y no en Brasil, como ocurrió hace algunos días. «Le preguntaron sobre sus dichos sobre Lula y repitió lo mismo», sentenció una fuente de Gobierno.
«Esta vez lo dijo en la Argentina. El problema es si lo vas a decir a la casa del otro», se justificaron en el oficialismo.
Si bien, sobre el cierre de la semana, desde Brasilia destacaron los gestos recíprocos entre las naciones y la importancia de sostener la relación bilateral, este lunes las terminales prefieron hacer uso del silencio. No hubo nuevas declaraciones ni valoraciones a horas de los nuevos dardos de Milei contra Lula da Silva.
Pese a la buena voluntad y al «deseo mutuo» de preserver las vínculos, en Itamaraty aclaraban que no perdía de vista «la seriedad de lo que pasó» y calificaban de «inadmisible» las «ofensas», luego de que este calificara a Lula da Silva como «basura socialista», «ladrón» y «presidiario».
Por tanto, no resulta extraño que los dichos del libertario hayan complejizado el vínculo que parecía haber retomado el caudal de la normalidad.