Javier Milei, en el acto de Parque Norte organizado por Luis Barrionuevo (Foto Nicolás Stulberg)
El otro eje en el que trabaja el sindicalismo cegetista es impedir que Barrionuevo sume adherentes para el proyecto de Milei. En este punto, en tándem con el propio Massa, se fue “persuadiendo” a algunos dirigentes alineados con el líder gastronómico que dependen de decisiones del Ministerio de Economía. Otros gremialistas optaron por convencer a sus colegas barrionuevistas de que al menos por ahora no les convenía pasarse de bando: en el sindicalismo, el mote de “traidor” sigue pesando aunque los cambios de camiseta son muy tradicionales. Pablo Moyano, siempre lejos de los modales de un diplomático, hizo su aporte: declaró que Barrionuevo “va a quedar en la historia como un dirigente que traicionó al peronismo”. Con semejante presión, ¿quién se hará mileísta ahora?
La grieta en el barrionuevismo quedó a la vista. Carlos Acuña (estaciones de servicio), cotitular de la CGT y principal ladero del jefe gastronómico, hizo honor a su condición de referente del Frente Renovador al mantener su apoyo a Massa. También es cierto que su esposa, Blanca Cantero, no puede ni quiere enemistarse con el oficialismo porque es la intendenta del partido de Presidente Perón. Esa es una pérdida importante para Barrionuevo, quien aún tampoco pudo arrastrar a las filas de Milei a otros dirigentes de su sector como Daniel Vila (Carga y Descarga) y Roberto Solari (guardavidas). Tanto Gustavo Vila, el hijo de Daniel (de viaje), como Solari estuvieron en el acto de la CGT ante el Congreso. Ninguna figura barrionuevista tampoco concurrió al acto que presidió el candidato libertario el viernes pasado en Parque Norte, al que, de todas formas, no fue el propio Barrionuevo para eludir la foto junto con Milei que hubiera confirmado que el libertario pactó con la denostada “casta”.
En las filas barrionuevistas hay malestar con su jefe político-sindical. La mayoría se enteró por los diarios de la reunión que tuvo con Milei. Por eso muchos pusieron excusas familiares o personales para no asistir a Parque Norte y sólo enviaron a una delegación de militantes de sus gremios. “Nosotros no queremos saber nada con el apoyo a Milei”, bramó un dirigente que hasta ahora era un soldado de Barrionuevo. Hay bronca contenida, aunque también voluntad de no causar rupturas en esa fracción sindical. “Hay que esperar. ¿Y si Luis acierta porque Milei se convierte en presidente?”, se preguntó otro barrionuevista de la primera hora que quiere hacer la plancha hasta las elecciones.
Luis Barrionuevo, líder del Sindicato de Gastronómicos
Mientras, jugada por Massa, la CGT avanzó esta semana contra Barrionuevo al advertir que “ninguna especulación individual y oportunista va a confundir la voluntad unánime del movimiento obrero organizado”, tras lo cual calificó al candidato de UP como “nuestra única opción electoral”.
Además, en una clara alusión a Milei, expresó su “absoluto rechazo hacia las propuestas de algunos candidatos que, desde el delirio o la destrucción, nos plantean falsas libertades individuales, con imaginarios equilibrios virtuosos de mercado que nunca se concretan y que, en la práctica, nos conducirían hacia un camino de desintegración, violencia y descomposición”.
Esa es otra parte del plan de la CGT para favorecer a Massa: apuntarle al rival que le sacó votos de los trabajadores y de los más pobres y también al sindicalista que puede quitarles aliados en sus propias filas. Aun así, pragmáticos como pocos, en la central obrera tampoco cierran todas las puertas: Andrés Rodríguez, secretario adjunto cegetista, dijo: “Si Milei se lo pide a la CGT, nos vamos a reunir”.