En tanto, Japón también registra un antecedente con Países Bajos, por el Grupo E del Mundial de Sudáfrica 2010, aunque en este caso el ganador fue el elenco «Naranja» por 1 a 0, con un tanto de Wesley Sneijder.
La histórica victoria de River ante Boca, por 3-1 en el partido de vuelta y 5-3 en el resultado global, en la final de la Copa Libertadores 2018 cumple este martes su séptimo aniversario.
Ante esto, la Agencia Noticias Argentinas repasa lo sucedido aquel 9 de diciembre de 2018 y sus días previos, en una final sin precedentes: la Copa Libertadores fue alzada en Madrid, España.
En lo deportivo, fueron encuentros vibrantes, cargados de idas y vueltas y sin un vencedor claro hasta los últimos instantes del partido, mientras que el contexto externo a lo futbolístico estuvo cargado de polémicas e, incluso, con la lluvia como parte de la historia.
Con River avanzando en el primer puesto de su grupo y Boca accediendo a octavos de final como segundo, la posibilidad de un enfrentamiento en la final estaba sentada desde agosto, aunque se veía como algo lejano.
A medida que las instancias iban pasando, lo que parecía difícil comenzó a hacerse realidad. River derrotaría a Racing e Independiente en las dos primeras instancias eliminatorias, además de un agónico triunfo por 2-2 en el global, favorecido por la extinta regla del gol de visitante, ante Gremio de Porto Alegre, en Brasil, con un gol de penal de Gonzalo “Pity” Martínez, en el cuarto minuto de descuento del complemento, en el partido de vuelta.
Por su parte, Boca no tuvo inconvenientes para superar las instancias de “mata-mata”, con cuatro triunfos y apenas dos empates. Venciendo a Libertad de Paraguay por un global de 6-2, el “Xeneize” se impuso a dos brasileños de manera consecutiva, Cruzeiro y Palmeiras, para clasificar a la esperada final.
El mundo del fútbol argentino se encontraba totalmente alborotado. Además de la importancia que se le da al Superclásico, este enfrentamiento entre los de banda roja y los de azul y oro no era uno más: definiría al mejor equipo de América. El nerviosismo y la ansiedad se apoderaba de los hinchas, mientras que los neutrales se preparaban para disfrutar de una final histórica.
La serie entre River y Boca, por la final de la Libertadores 2018, estaba programada para disputarse el 10 de noviembre, en la Bombonera, y el 24 del mismo mes, en el Monumental, aunque ninguna de estas fechas pudo cumplirse.
La primera suspensión no presentó polémicas, en un día de lluvias muy intensas en la Capital Federal. Con el encuentro programado para las 17:00, desde las 14 se suponía que no se iba a poder disputar, debido a que, según declaraciones del entonces secretario Christian Gribaudo, habían caído 95 milímetros de agua, cinco milímetros más que en todo el resto del año.
La primera decisión fue posponer el partido hasta las 19, aunque posteriormente se optó por posponer el partido para la tarde del día siguiente, domingo 11 de noviembre.
Con Guillermo Barros Schelotto en el banco de suplentes de Boca y Matías Biscay en el de River, por una sanción impuesta al DT Marcelo Gallardo en la definición anterior, el primer gol de la serie fue para el “Xeneize”, a los 33 minutos.
Fue por medio del delantero Ramón “Wanchope” Ábila, que necesitó de dos remates para vencer al arquero Franco Armani, que atravesaba un excelente momento de forma. El atacante buscó dos veces el primer palo, primero con un derechazo potente que dio en el pecho del guardameta y luego con un zurdazo bajo, desde el costado del área, que el arquero desvió pero no pudo contener. Boca se ponía en ventaja ante el delirio de su gente.
Pero la alegría del local duraría poco. Sacando del medio, a los 35 minutos, el “Pity” Martínez avanzó por el círculo central y filtró un pase para el desmarque del delantero Lucas Pratto, ante una defensa increíblemente desacomodada, que se fue mano a mano y definió bajo y cruzado, igualando la final.
De todas formas, Boca se fue en ventaja al entretiempo, con tiempo cumplido, por medio de un tiro libre frontal al área, que fue prolongado al gol por el delantero Darío “Pipa” Benedetto, quien atravesaba la mejor etapa de su carrera deportiva.
La pelota parada volvió a ser fundamental a los 15 minutos del segundo tiempo, pero en favor de River. Un tiro libre lejano desde la derecha fue cabeceado contra la red por Pratto, con cuyo doblete la primera final terminó en empate por 2-2.
El mencionado buen momento de Armani tomaría valor a los 44 minutos de la primera final, achicando y tapando, con la pierna izquierda, un increíble mano a mano de Benedetto que pudo haber inclinado la final en favor del local.
Llegó el día de la final definitoria, en el Monumental, aunque lo que pudo haber sido una fiesta, para cualquiera de los dos clubes, resultó en un nuevo evento lamentable de la historia de nuestro fútbol: el micro de Boca tomó un camino incorrecto y pasó frente a la gente de River, que lo atacó con piedras.
Uno de los jugadores más afectados fue el volante Pablo Pérez, que fue retirado del ómnibus con una gasa tapándole un ojo, al tener pedazos de vidrio en el mismo, y el partido fue suspendido hasta nuevo aviso.
Cinco días después, desde la Conmebol se confirmó una noticia inesperada: intentando atraer al simpatizante europeo, y ofreciendo ni mas ni menos que un Superclásico, la final de la Copa Libertadores de América se mudó a Europa, más precisamente al imponente estadio Santiago Bernabéu, propiedad del Real Madrid español.
La fecha del partido definitorio fue fijada para el 9 de diciembre de 2018, fecha que los hinchas “Millonarios” nunca olvidarán.
Ante un estadio colmado, presenciando una llegada masiva de argentinos a la ciudad madrileña, el primer gol de la noche europea llegó a los 43 minutos.
Benedetto recibió un buen pase entre líneas, se deshizo del defensor Jonathan Maidana y encaró a Armani nuevamente, venciéndolo esta vez con un tiro al primer palo. Luego llegó la provocación: lengua afuera y empujón al defensor Gonzalo Montiel, antes de un festejo desenfrenado.
River pudo volver a igualar la serie a los 22 minutos, luego de una gran asociación por derecha entre los volantes Ignacio Fernández y Exequiel Palacios, culminada con un derechazo cruzado de Pratto, goleador de la final con tres tantos.
A partir de ahí, el partido no paró de ponerle los pelos de punta a los hinchas, con un tiro libre indirecto dentro del área desaprovechado por el “Xeneize”, a los 34 minutos del complemento, y la expulsión del volante Wilmar Barrios, por una dura infracción en el primer minuto del alargue.
El gol que puso a River en ventaja por primera vez llegó en el tercer minuto del segundo tiempo extra, tras 197 minutos de serie. El volante colombiano Juan Fernando Quintero recibió desde la derecha, en el borde del área, y metió un zurdazo con una potencia impresionante, que impactó en el travesaño y entró, en una conquista inolvidable.
En 29 minutos de alargue se dio una seguidilla de sucesos memorables. Primero, una volea del defensor Leonardo Jara, luego de un pequeño desvió, dejaba fuera de acción a Armani, aunque tocaría el palo antes de irse desviada al córner.
Ese tiro de esquina contó con la subida al área del arquero Esteban Andrada, que no pudo cabecear ante el puñetazo de Armani, que le llegó preciso a Quintero. El colombiano lo controló con el taco para desairar a un defensor, en una acción sensacional, y habilitó la corrida del “Pity” Martínez.
El resto es historia conocida. En 121 minutos de la segunda final, Martínez fue protagonista de una corrida memorable a campo abierto, sin más oposición que el esfuerzo del defensor Carlos Izquierdoz a sus espaldas y su propia resistencia física, luego de un partido tan largo.__IP__
El “Pity” tiró la pelota larga y la corrió de atrás, empujándola de zurda ante el arco descubierto y dándole a River una de las finales de Libertadores más memorables de todos los tiempos.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el argentino, de 36 años y nacido en Florencio Varela, llega con un historial de 26-5, con nueve peleas ganadas por nocaut, y deberá enfrentar al local Thammanoon Niyomtrong.
La pelea se dará por el título vacante en la categoría más liviana del boxeo profesional en Bangkok, Tailandia, en un horario estimado de las 10:00 (horario argentino).
Casi dos semanas después de la derrota del supermosca Fernando “Puma” Martínez, que era el único campeón del mundo argentino, el pugilismo nacional puede volver a tener a un boxeador en lo más alto, con la próxima pelea de Junior Zárate.
Conocido como el “Demonio”, Zárate se encuentra, por segunda vez en su carrera, con la posibilidad de ser campeón mundial.
El argentino debutó profesionalmente en 2016, en el peso supermosca, y se mantuvo invicto durante sus primeras cuatro peleas. Su primera pelea por un título llegó dos años después, por el campeonato nacional de peso mosca, aunque cayó por decisión unánime ante Juan José Jurado.
Un año después se quedaría con el mencionado título en la categoría mosca, al ganar por puntos ante el propio Jurado, y peleó por el título sudamericano minimosca, en su debut en la categoría, aunque perdió con Leandro Blanc, en septiembre de 2021.
A partir de ahí, una racha de 10 triunfos consecutivos, con cuatro nocauts técnicos, convirtió a Zárate en campeón latino supermosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y el CMB y, posteriormente, campeón latino minimosca, en las asociaciones Federación Internacional de Boxeo (FIB) y OMB.
Su primera oportunidad mundial llegó en septiembre del año pasado, en el que también fue su debut en el exterior. Zárate fue visitante en Sudáfrica y enfrentó a Mpumelelo Tshabalala, aunque fue derrotado en una decisión dividida.
Luego de aquella derrota, el argentino volvió a alzarse con dos títulos latinos, de la CMB y la OMB en minimosca, y se encuentra ante la oportunidad de su carrera, aunque tendrá en frente a un duro rival.
El tailandés, de 35 años, es considerado uno de los mejores del mundo en la categoría y mantiene un récord de 28-1, con 11 nocauts a su favor y uno solo en contra.
Niyomtrong llega como campeón asiático del CMB, luego de vencer por puntos a su compatriota Roland Toyogon, y fue campeón mundial juvenil con siete defensas exitosas.vjCSfg
Su única derrota se dio peleando por el título mundial de la OMB, en noviembre del año pasado y en la Riyahd Season de Arabia Saudita, cuando fue noqueado por el puertorriqueño Oscar Collazo en el séptimo round.