8 - noviembre - 2021

Trelew: Investigan si la familia pidió ayuda en Policía días antes del matricidio

Una familiar de Matías Anaquin, preso por el asesinato de su madre Doraliza Nahuelcheo en Trelew, le reveló a la Policía en su primera declaración tras el crimen que “hace rato” querían internar al joven pero “no se dejaba ayudar y nadie hacía nada. Discutía, rompía cosas, mentía mucho”. Ella misma se alejaba por temor a una agresión.

El joven de 30 años que el pasado lunes mató a puñaladas a su madre en una vivienda del barrio Tiro Federal quedó seis meses en prisión mientras dura la investigación. El hecho ourrió en una vivienda de Cipolletti al 100. Allí vivía el acusado junto a su madre, de 67 años.

La víctima y su hijo “discutían mucho, a los gritos, frente a frente”. Una semana antes del crimen pidieron ayuda en la Comisaría 2ª “pero le dijeron que llamaran al 101”. El dato es investigado por el Ministerio Público Fiscal.

Según deslizó, Matías “parece que tenía algún problema psiquiátrico pero no iba al médico, no se atendía, no dormía de noche. La madre (la víctima) decía que era chico, nunca lo quiso echar de la casa. Decía ´Ya se le va a pasar´”.

El día del crimen esta familiar estuvo en la casa del ataque. Llevaba cajas de leche vacías para hacer hielo. Dora estaba acostada y Matías trabajaba en el patio. Era un ambiente normal. “La madre le dijo que las guardara para que Matías no se las queme”.

Según este relato, “Matías no cumplía el horario, se volvía antes. Creía que la gente murmuraba a sus espaldas, que se reían de él, decía que se le hacían los vivos y los iba a matar. Discutían con la madre pero nunca intervenía ni sabía los motivos. Hace uno o dos meses que Matías estaba así de loco”.

Según la imputación de Fiscalía, el acusado la atacó cuando ella estaba acostada. Fueron al menos 20 puñaladas en el torso, el cuello, el abdomen y los brazos. La calificación es homicidio agravado por el vínculo y puede culminar en una condena de cadena perpetua.

Fiscalía detalló testimonios brindados por el hermano y la hermana del imputado, y también por el cuñado, quienes acudieron al lugar del hecho al enterarse de lo ocurrido. En la casa se encontraron manchas hemáticas y el cuerpo estaba debajo de una mesa. En el lugar hallaron dos cuchillos: uno en el interior y otro más grande en el exterior, sobre una reposera.

Su hermano –según informó el fiscal- contó que Anquin llegó cerca de las 22:15 y le manifestó: “La puse a mamá”. Primero no le creyó. “Le pareció raro cuando le fue a decir, estaba tranquilo pero como otra persona”.

Decidió ponerse las zapatillas e ir hasta la vivienda de su madre, que está a una cuadra de la suya. Se encontró con todo el panorama y en la desesperación trató de ayudar a su madre hasta darse cuenta que estaba muerta.

En medio del shock, le recriminó al hermano por lo que había hecho, quien le contestó: “Qué querés, si no nos quería y nos tenía bajo brujería hace siete años; no voy a aguantar 7 años más”, respondió el acusado, tranquilo, lúcido y sin aliento etílico.

Le dijo a la Policía que “le habían contado de los cambios de actitudes de Matías en los últimos tiempos, pero él no los había notado en el trato. Se intentó una intervención médica, pero quedó en la nada”.

Defensoría Pública manifestó que se evidenciaban algunas circunstancias extraordinarias de atenuación a partir de los primeros testimonios y refirió a cuestiones posibles problemas psíquicos de su cliente. Cuando finalizaba la audiencia, el imputado intentó expresarse y alcanzó a decir: “Yo me hago cargo.”