La gran revancha de Rybakina
Tras perder la final en Melbourne hace tres años ante Sabalenka, esta vez la tenista que representa a Kazajistán se impuso y conquistó su segundo Grand Slam.
La kazaja Elena Rybakina se coronó campeona del Abierto de Australia este sábado tras imponerse a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, por 6-4, 4-6 y 6-4 en una intensa y atractiva definición del primer Grand Slam del año.
La final de mujeres del Abierto de Australia empezó a lo grande y no solo mostró la elevada vara del espectáculo que ofrecerían sus dos protagonistas en el duelo definitivo. Además, escenificó en su primer game lo que acontecería en las dos horas y 18 minutos que duraría el último partido del primer cuadro femenino del primer Grand Slam del año. Sabalenka comenzó ganando el primer punto con su saque y enseguida se puso 30-0 con el primero de los cinco aces que conseguiría este sábado. El siguiente punto lo ganó Rybakina con una devolución espectacular. Se pusieron 30-30 con el primer punto disputado del partido y, finalmente, Rybakina le terminó quebrando el saque a la número uno del mundo gracias a otra gran devolución y a dos sorpresivos errores no forzados de la bielorrusa. La final, ajustada desde las estadísticas entre dos grandes jugadoras, tendría a Rybakina con una mejor resolución frente a los puntos de quiebre: mientras que Sabalenka dejó pasar varias oportunidades de vencer el saque de su rival, la kazaja tuvo la mente más fría y la mano más firme para definir esos momentos claves de la definición. La líder del ránking de la WTA tuvo en ese primer game un indicio de cómo sería la final en el Rod Laver Arena.
No solo esos primeros minutos funcionaron como advertencia de lo exigente y determinada rival que sería Rybakina. También el recuerdo de aquella final que las enfrentó justamente aquí en Australia hace tres años hizo lo suyo para darle una capa más de emoción y profundidad al partido definitivo: ambas recordaban aquel triunfo notable de la bielorrusa, quien dio vuelta la historia tras perder el primer set. Mientras que Sabalenka quería recuperar el cetro perdido en 2025 ante Madison Keys, la ilusión de Rybakina pasaba por redimirse de la desazón provocada por aquella derrota y borrarla de su memoria con su propia coronación.
Con ese recuerdo latente, el tercer set terminó de evidenciar la fortaleza mental que lució Rybakina estas semanas en Australia. Más allá de su gran actuación de este sábado, la tenista que desde 2018 eligió competir bajo la bandera de Kazajistán dio pruebas en ese último parcial de su fuerza para afrontar adversidades en la cancha. Y es que la nacida en Moscú comenzó ese tercer set abajo 0-3, pero logró revertir la situación y ponerse 4-3, con una remontada que estuvo atravesada también por muchos errores no forzados de su rival. Sabalenka, bicampeona de Australia en 2023/2024 y finalista de sus últimas cuatro ediciones, elogió la actuación de la nueva reina de Melbourne: “Incluso en esta final siento que jugué genial. Siempre luché. Di lo mejor de mí. Hoy ella jugó mejor”.
Rybakina, quien había llegado a esta definición con el desafío de “arriesgar un poco más” con su tenis, nunca perdió el control del partido y supo concretar la valiosa victoria que le da su segundo Grand Slam. “El segundo set fue muy duro. No subí mi nivel, ella jugó bien y me costó remontar en el tercero. Estoy contenta porque, cuando estuve abajo, pude calmarme, no frustrarme y concentrarme en cada punto para mantenerme cerca del marcador”, contó una vez concluida la final. Con este segundo Major conquistado por la kazaja -tras su coronación en Wimbledon en 2022-, la rivalidad entre ambas quedó aún más pareja: de sus 15 enfrentamientos, Sabalenka se quedó con ocho alegrías y Rybakina, con siete. La flamante campeona, sin embargo, es quien lleva la delantera en los cruces con la número uno del mundo cuando se trata de finales: aunque no olvida su caída en Melbourne Park en 2023, no volvió a perder ante ella cuando se enfrentaron en definiciones de torneos, tal como demuestran sus títulos en Indian Wells 2023 y Brisbane 2024 y su consagración en las pasadas WTA Finals en Arabia Saudita.
Australia entregó un gran espectáculo en su primera final individual, que enfrentó a quienes materializaron las mejores actuaciones durante estas dos semanas: hubo que rastrear hasta Wimbledon 2008, de hecho, para encontrar la última definición femenina de un Major con dos finalistas que llegaron al último partido sin haber perdido ni un solo set desde su debut en el torneo. Con su coronación, Rybakina igualó una marca que poseía Naomi Osaka, la última campeona de Australia que derrotó en su camino al título a tres jugadoras del top 10: la actual campeona se lució en cuartos de final para eliminar a la polaca Iga Swiatek (número dos del mundo y segunda cabeza de serie del Grand Slam después de Sabalenka) y, ya en semifinales, logró imponerse a la estadounidense Jessica Pegula (sexta del ránking WTA). Pero Rybakina no solo logró una victoria importante para las estadísticas: su nueva corona, esa que bajó el telón del primer Grand Slam del año con una gran final femenina, la hará trepar hasta el tercer escalón en lo más alto de la clasificación de la WTA. Reeditará entonces la mejor ubicación de su carrera, vaya motivación para empezar la nueva temporada.