La foto de Cristina Kirchner y el Indio Solari, a pocas horas del tercer aniversario del intento de magnicidio
Máximo Kirchner difundió una imagen inédita y acompañó la publicación con un mensaje político y de recuerdo. El líder de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota estuvo acompañado de su esposa Virginia «Viru» Mones Ruiz. También se incluyó el relato de Marcelo Figueras, que reconstruyó el clima de la noche del 1º de septiembre de 2022.
En la antesala de un nuevo aniversario del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, su hijo, el diputado Máximo Kirchner, compartió este domingo una fotografía inédita en la que se ve a la expresidenta junto al músico Carlos “Indio” Solari y a Viru Solari.
Patricia Bullrich jugó fuerte para correr la atención de la causa en la que se investigan supuestos sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) que llegarían hasta la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La ministra de Seguridad impulsa una investigación por la protesta contra Javier Milei y José Luis Espert en Lomas de Zamora, que terminó con una huida cinematográfica. Por ahora cuenta con el apoyo del juez Luis Armella y del fiscal Sergio Mola, que mantienen detenido a un militante del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) Votamos Luchar.
El miércoles pasado, cerca de las 15.30, todo se desmadró en pleno centro de Lomas. Empezaron a volar objetos contra el Presidente cuando estaba sobre una camioneta en la intersección de la avenida Hipólito Yrigoyen y Laprida. El episodio terminó con una rápida evacuación de Javier y Karina Milei en un vehículo cerrado. La custodia no contempló la situación de Espert, que tuvo que subirse a una moto, sin casco, para salir de la zona.
El Ministerio de Seguridad informó que hubo tres detenidos. Uno de los abogados que ingresó a la comisaría 1ª de la ciudad solo se encontró con dos. Uno salió rápidamente. El otro, que estaba a disposición de la justicia federal, se quedó y continúa detenido.
El joven se llama Thiago Román Florentín. Tiene 22 años. Vive en Ingeniero Budge, una zona humilde de Lomas. No terminó el secundario. Se gana la vida como ayudante de albañil en una obra en el barrio de Once, por la que recibe un pago diario. Durante los fines de semana, vende artículos de ferretería en una feria. En su casa, organiza una olla popular. Se acercó al MTR Votamos Luchar hace siete meses.
Ese miércoles fue hasta el centro lomense para participar de la manifestación junto a su pareja, Rocío. Le gritó al Presidente que se fuera, pero asegura que no arrojó objetos contundentes. Dice que vio que otros manifestantes tiraban pasto y verduras contra la comitiva oficial.
Eso declaró el jueves, cuando el juez Armella lo indagó. También dijo que un efectivo de la Bonaerense le había indicado que se retirara. Él le hizo caso y empezó a caminar, abrazado a su novia. Pero, a los 20 metros, la Infantería lo detuvo, lo metió en un comercio de la zona y después lo trasladó hasta la comisaría.
Ese mismo día, el fiscal Mola –el mismo que acusó a Cristina Fernández de Kirchner en el caso Vialidad y pidió su detención junto con su colega Diego Luciani– requirió que se investigara el hecho como un atentado contra el Presidente. Mola es un hombre que tiene un vínculo estrecho con Bullrich. En 2019, cuando él juró como fiscal general adjunto, ella estuvo sentada en primera fila.
La defensa de Florentín quedó en manos de Ciro Annicchiarico, un abogado que intervino como querellante en varias causas de derechos humanos –como la masacre de Wilde– y en expedientes por crímenes de lesa humanidad. Durante la indagatoria, Annicchiarico pidió que mostraran el video de la protesta para ver si se divisaba a su defendido. Pero sostiene que el juzgado no tiene evidencia de que haya incurrido en un comportamiento violento.
Denunciantes y algo más
Bullrich se metió en el expediente con una denuncia que presentó Fernando Soto, su enlace con el Poder Judicial. Soto pidió que se investigue el episodio como un caso de intimidación pública y atentado a la autoridad agravados por “coparticipación criminal”.
En paralelo, apareció otro abogado, Pablo Eliseo Vázquez, quien se presentó en la fiscalía para denunciar y pedir que se investigara si se había colocado un volquete en la zona de la protesta para que los manifestantes pudieran tener objetos a mano. El letrado también aportó el nombre de un supuesto testigo presencial y dijo que una periodista habría sido herida con una piedra arrojada contra su espalda.
En redes sociales, Vázquez se presenta como pro-vida y pro-familia. Dice que es presidente del Partido Demócrata Cristiano de la provincia de Buenos Aires. Un dato adicional: es hermano de Karen Reichardt, la conductora de la TV Pública que acompaña a Espert en la boleta para la Cámara de Diputados.
El fin de semana, Armella rechazó excarcelar a Florentín, en sintonía con lo que había solicitado Mola. En su dictamen, el fiscal aclaró que investigaba los delitos previstos en los artículos 212 y 213 bis del Código Penal: intimidación pública y ser parte de una organización que impone sus ideas o combate las ajenas mediante la fuerza o el temor. Es una acusación casi calcada de la que usó la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, para procesar a tres militantes peronistas que en junio participaron de un escrache contra Espert en su domicilio.
Los argumentos de Armella para mantener detenido a Florentín causaron preocupación. El juez explicó que lo mantenía privado de su libertad porque no podía descartar su preocupación en otro tipo de conductas –que claramente no han sido identificadas por la fiscalía ni por el juzgado– y porque, en libertad, podría entorpecer el devenir de la pesquisa, ya que está investigando a otras personas.
El rechazo a la excarcelación ya fue apelado por la defensa. Será la Cámara Federal de La Plata la que revise la decisión del juez.
Bullrich denuncia e investiga
Mientras tanto, la Policía Federal quedó a cargo de la pesquisa. A través de esta fuerza, la ministra Bullrich tiene control de lo que sucede en el expediente.
En la causa se presentó la Sección Accidentología Federal de la PFA, que denunció que varios autos oficiales de la custodia del Presidente habían sido dañados durante la protesta. El juez le pidió que cuantifique económicamente el perjuicio y que averigüe si también resultaron afectados vehículos provinciales o municipales.
El magistrado ordenó además a la PFA que determine desde cuándo estaba el volquete y quién lo había solicitado. También quiere identificar a la periodista que supuestamente resultó lastimada.
La caravana por Lomas fue otro elemento de zozobra dentro del Gobierno. El operativo sorprendió por su mala organización. Según publicó Jorge Liotti en La Nación, la Casa Rosada habría recibido un reporte de inteligencia que indicaba que el paseo podía terminar mal, pero el aviso fue desatendido.
En el Gobierno reina la paranoia desde que se filtraron los audios del extitular de la ANDIS Diego Spagnuolo, uno de los funcionarios más cercanos al Presidente. Y más aún desde el viernes, cuando se divulgaron grabaciones atribuidas a Karina Milei.
La última filtración obligó a una reunión de urgencia en la Casa de Gobierno. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, dijo que se evaluaba que la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) averiguara el origen de los audios o la presentación de una denuncia judicial. Podría ser una maniobra para correr el foco de una presunta trama de corrupción y, en cambio, presentar a la administración como víctima de una operación de inteligencia.
La publicación, realizada en su cuenta oficial de Instagram, aparece a tres años del ataque que puso en riesgo la vida de la actual vicepresidenta y que continúa siendo un hecho central en la historia política reciente de la Argentina.
“Les comparto un momento de un buen encuentro. A horas de cumplirse 3 años del atentado contra CFK y una única certeza: las imágenes que todas y todos vimos”, escribió Máximo, en un mensaje que combinó memoria, reflexión y también un llamado a la participación política en las próximas elecciones.
Memoria y política en la voz de Máximo Kirchner
En su publicación, el diputado nacional repasó algunos de los momentos que rodearon aquel 1 de septiembre de 2022. Señaló los ataques previos contra la figura de Cristina Kirchner, como el ataque a su despacho en el Senado, los carteles de odio en el espacio público y la persecución judicial durante el macrismo. También recordó cómo la violencia terminó materializándose en la pistola que apuntó a la cabeza de la entonces vicepresidenta, aquella noche en Recoleta.
El mensaje incluyó una mención directa al Indio Solari, al subrayar que fue él quien, desde el mundo del arte, había advertido sobre el peligro que corría la expresidenta en medio de la escalada de violencia política.
“Nunca dejo de pensar por qué aquella advertencia de Carlos no provino de dirigentes o fuerzas de seguridad, sino de alguien que, más allá de su opinión formada, proviene del mundo de la creatividad y el arte”, escribió.
Un llamado a las urnas
Más allá del recuerdo del atentado, la publicación de Máximo Kirchner cerró con un mensaje político dirigido a la ciudadanía.
«El 7 votamos a conciencia. Como si Ella estuviera en la lista. Sólo imaginarla en campaña en este inexorable contexto económico y político, deja clara la finalidad de su proscripción”, expresó el diputado, en relación con la decisión judicial que impidió la candidatura de Cristina.
El posteo concluyó con una convocatoria explícita a participar en las elecciones: “Todos y todas a expresarse en las urnas. Esa es su instrucción”. De esta manera, el mensaje vinculó el recuerdo de aquel intento de magnicidio con la necesidad de responder políticamente a través del voto, reforzando la idea de que el camino frente a la violencia y la proscripción es la expresión democrática.
El recuerdo de Marcelo Figueras
A través de placas dentro de la misma publicación de Máximo Kirchner, se incluyó un extenso testimonio del escritor y guionista Marcelo Figueras, que reconstruyó el clima de la noche del 1º de septiembre de 2022, cuando CFK sufrió el intento de magnicidio en la puerta de su domicilio de Recoleta.
Figueras relató que esa velada lo encontró en Parque Leloir, en la casa del Indio y Virginia, junto a Máximo Kirchner. Fue allí donde recibieron las primeras noticias: “Parece que alguien atentó contra Cristina”. Lo que siguió fue la irrupción de la imagen que marcaría para siempre la memoria colectiva: la pistola apuntando a pocos centímetros de la cabeza de la expresidenta.
En su texto, el escritor remarcó la paradoja entre lo íntimo de aquella cena y la dimensión pública de lo que estaba ocurriendo en Buenos Aires. “Todavía puedo oír el grito que pegó Virginia ante esa imagen. Porque ese cuadro era la prueba inapelable de lo que no terminábamos de concebir: que alguien había intentado poner una bala en la cabeza de la conductora del movimiento político más popular de la Argentina”, escribió.
El relato incluyó además una advertencia previa del Indio Solari, realizada meses antes en otra reunión en Leloir: “Tienen que cuidarla. Van a intentar hacerle algo, eso es obvio. Está muy expuesta”. La frase, según Figueras, resonó inevitablemente en todos cuando el hecho finalmente se concretó.
Para el escritor, lo ocurrido no solo representó un intento fallido de asesinato, sino un punto de quiebre en la historia democrática argentina, que dio inicio a una etapa de violencia política y deterioro institucional. “Cristina se salvó de milagro, pero la Argentina se fue al carajo igual”, escribió. Y cerró con un llamado a reconstruir la democracia desde abajo, con el convencimiento de que la persecución a la exmandataria “es también un ataque a los derechos de todos”.
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