Crisis de los servicios públicos: jugamos en equipo o perdemos todos
Por Esteban Gallo
La crisis por la que atraviesan los servicios públicos de la provincia no es un tema nuevo. Está instalada hace muchos años y es una de las problemáticas más severas que tenemos en Chubut. Claro, como apretamos el interruptor y la luz se enciende; como abrimos la canilla y el agua empieza a salir, y como tiramos la cadena y los residuos se disparan hacia la tubería de desagüe, los ciudadanos y ciudadanas de esta provincia no registramos apropiadamente el problema que tenemos delante de nuestras narices.
Pero tan preocupante como la problemática de los servicios que brindan las Cooperativas, es la apatía de la clase dirigente, que se desentiende del asunto como si no pasara nada.
Una cosa es que el vecino común, agobiado por los múltiples problemas que debe afrontar no alcance a percibir la gravedad de esta crisis, y otra muy distinta es que, funcionarios, diputados, concejales y candidatos a ocupar cargos de relevancia institucional miren para otro lado.
La sociedad espera que la dirigencia política que la representa tenga la capacidad de distinguir cuáles son las principales necesidades de la comunidad para proceder en consecuencia, y que tengan la virtud de evaluar las implicaciones sociales, económicas y medioambientales que se producen cuando un tema clave no es resuelto.
Los servicios públicos se caen a pedazos y no hay nadie que lo esté viendo.
Hace un mes atrás, la Federación de Cooperativas hizo público la gravedad por la que atraviesan las Cooperativas Eléctricas. Las millonarias deudas con la AFIP, la deuda con CAMMESSA (impagable en las condiciones actuales), y el atraso tarifario en medio de inflación salvaje, ponen en jaque a todas las instituciones de la provincia.
En jaque es en jaque. No estamos jorobando con esto.
Algunas Cooperativas están teniendo problemas para juntar la plata de los sueldos. De eso, a un problema social grave hay un paso.
Si las entidades no pueden saldar la deuda con CAMMESSA, vuelve a aparecer el fantasma de los cortes de luz. Tambien, una posible retención de fondos de coparticipación a la provincia.
Sin actualización tarifaria, es imposible que las Cooperativas de las ciudades más grandes puedan invertir en obras. Y si no se hacen obras, un día los servicios van a colapsar. Y cuando eso ocurra vamos a andar con una vela en la mano y tapándonos la nariz.
Insisto en lo que dije al principio. Que los vecinos no lo vean, vaya y pase, pero que la dirigencia política de la provincia no esté persuadida a abordar con urgencia y a resolver este tema es lamentable.
Por eso, es una buena idea la que plantea Héctor González, secretario General del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, cuando propone convocar a dirigentes de toda la provincia para “unificar criterios” sobre el funcionamiento de los servicios en el interior y en las grandes ciudades.
El momento para hacerlo es muy apropiado porque se vienen las elecciones y es importante que la ciudadanía conozca el posicionamiento de los candidatos, que, en sus arengas no hablan de este tema.
Y qué positivo sería para todos, si de esa convocatoria, los conductores de los distintos espacios políticos arribaran a una solución consensuada que generara alivio en todos los chubutenses.
La crisis de los servicios públicos no lo va a resolver un gobernador solo, ni un sindicato, por más fuerte que sea, ni un intendente, ni el Consejo de Administración de una Cooperativa, ni un bloque de diputados, ni un par de concejales comprometidos.
Es corta la bocha. Acá nos ponemos la misma camiseta y pateamos para el mismo lado, o perdemos todos.
Fuente: Diario Jornada