Este Boca no es aquel
El equipo de Ubeda lleva seis victorias seguidas, cuatro de ellas en la Bombonera.
Boca es de los pocos equipos que ha aprovechado a fondo la ventaja deportiva que implica definir siempre de local los cruces de octavos y cuartos del Torneo Clausura: jugó sus últimos cuatro partidos en la Bombonera (River y Tigre por la fase regular, Talleres de Córdoba y Argentinos por los playoffs), los ganó a todos y ahora se prepara para la semifinal del próximo fin de semana otra vez en el viejo estadio de la Ribera.
Lo notable del caso es esa localía fuerte, acorde con la historia xeneize, se ha dado recién bajo la conducción de Claudio Ubeda. Y no se dio en los ciclos anteriores. Con Fernando Gago, Boca quedó eliminado de local con Alianza Lima por el repechaje de la Copa Libertadores y con Mariano Herrón, Independiente lo sacó de los cuartos de final del Torneo Apertura. Con Miguel Angel Russo, igualó angustiosamente 1 a 1 con Unión y Racing y 2 a 2 con Central Córdoba de Santiago del Estero luego de ir ganando 2 a 0 y apenas si pudo vencer a Banfield. Con Ubeda, perdió 2 a 1 con Belgrano y recién después, se puso en marcha.
Pero mientras la Bombonera ha vuelto a ser el bastión boquense que siempre fue, no puede decirse lo mismo de otras localías: Huracán (Apertura) y Estudiantes (Clausura) sacaron a Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Y en estos playoffs, Vélez, Lanús, Unión, Deportivo Riestra, Central Córdoba y Barracas Central fueron marginados en sus propias canchas. Con lo que pasa a ser un hecho relativo, aquella presunta ventaja de ser local en los cruces mano a mano.
En todo caso, Boca ratifica la historia y la hace valer. Y de paso, suma seis triunfos al hilo en el mismo torneo en la misma campaña en la que llegó a acumular doce partidos sin triunfos entre campeonato, Mundial de Clubes y Copa Argentina. Además, con veinte triunfos se ha convertido en el equipo más ganador y con más goles (54) de 2025. Y ya se ha asegurado la Copa Libertadores del año que viene. Un escenario impensado hace dos meses cuando todo parecía derrumbarse y las críticas eran impiadosas con los jugadores y el propio presidente Juan Román Riquelme.
Lo único cierto es que Boca se ha recuperado. Y de ser un descarte, se convirtió acaso el principal candidato a ganar el título que se definirá dentro de dos semanas. El equipo no llena los ojos. Incluso, sorprendió la manera en la que se aferró a la ventaja prematura el domingo ante Argentinos y la postura calculadora y especulativa con la que asumió el segundo tiempo.
Pero hay un hecho que salta a la vista: este Boca no es aquel. Se ha destapado mentalmente, ha alejado las malas influencias y ha encontrado en Leandro Paredes, un liderazgo positivo en la cancha y en los vestuarios que antes parecía no tener. Por eso, la onda negativa que antes recorría la Bombonera, ahora tomó un sentido contrario y todos gritan y alientan sin parar. Boca puede y debe jugar mejor. Pero con lo que tiene, por ahora le alcanza para enamorar y soñar con salir campeón.
fuente pag12