El paso de Maradona por La Pampa para afrontar el Mundial
Diego Dal Santo escribió “Maradona en La Pampa” y rememora la semana en la que transcurrió entrenando para ponerse a punto físicamente. Se cumplen cinco años de su partida.
La figura de Diego Armando Maradona se inmortalizó hace cinco años, el 25 de noviembre de 2020, cuando perdió la vida por causas que todavía están bajo investigación judicial. La ausencia continúa provocando la aparición de material inédito de su carrera, como lo que aconteció en su estadía en la provincia de La Pampa, cuando se preparó para afrontar el Mundial de Estados Unidos 1994.
“Diego en La Pampa”, es el segundo libro publicado por Diego Dal Santo, que nació en ese sitio y se declara “un maradoneano enfermo”. El autor dialogó con Página/12 sobre esta obra, que está en venta desde hace algunos meses, y refleja de manera detallada cada paso de Maradona en esa ciudad.
El mito de que fueron casi dos meses queda desterrado cuando Dal Santo puntualiza que “fue apenas una semana. Diego estuvo del domingo 10 al domingo 17 de abril de 1994″. Los siete días vertiginosos recorren ese trabajo, con semblanzas que quedarán en un sitio de privilegio.
La gestación del libro
“Hay una parte contemporánea -relata Dal Santo- de la historia, ya que yo no logro tener contacto con Maradona cuando estuvo en el ’94 en La Pampa. Hice dos búsquedas para poder contactarlo. En una fui con mi papá a la pileta del club All boys, pero sólo lo veíamos llegar o cuando se iba. No habia acceso al interior de la pileta que utilizaba salvo que fueras algún conocido, como pasó con ciertas personas. En la otra, mi papá consigue la dirección de uno de los dueños del campo, llamado Angel Rosa, en su casa de la ciudad».
Y agrega: “Lo que se sabía es que Diego, luego de terminar su rutina en el campo, iba a la casa de Rosa, se bañaba, y volvía para el campo. Un día fuimos a la casa, y mi viejo habla con alguien que le dijo que Diego había pasado temprano y ya se había vuelto al campo. Esas fueron las dos posibilidades de acceder a él, pero no tuve suerte».
La secuencia transcurrió cuando Dal Santo tenía apenas 13 años, y él rescata ahora que “la historia tiene una atracción muy particular, porque además de que vino a La Pampa, no vino para cazar, estuvo para prepararse para el Mundial de Estados Unidos». Por ese motivo, remarca “tuvo una simbología muy fuerte. En mi página de Facebook siempre le dedicaba como un aniversario, y ponía ‘un día como hoy llegó Maradona’, y esas cosas. La información era muy limitada, con lo que publicaban los diarios locales. Entonces cada año se repetía mucho. A partir de ahí me picó el bicho por profundizar todo».
El autor empezó a investigar lo que publicaban los medios nacionales también, ya que sabía que periodistas como Gonzalo Bonadeo, Daniel Arcucci y Sergio Gendler habían estado en aquella época en La Pampa. “Uno desconocía que habían llegado medios nacionales para la cobertura, entonces junté todo y a la próxima efeméride de la llegada de Diego le fui sumando datos nuevos. Lo que me permitió eso fue esbozar su rutina de cada día durante esos siete días. Eso me fue dando una estructura para el libro, y luego fueron apareciendo los videos de la empresa Torneos», explica con pasión.

El material que fue obteniendo también tenía publicaciones del exterior, debido a que los medios de otros países habían seguido de cerca la estadía de Maradona en esa provincia, teniendo en cuenta que estaba asegurada su participación en el Mundial.
“Con el material -continúa Dal Santo- de los medios de comunicación fui armando un día por día: Diego corrió, a la tarde fue a hacer aparatos, luego hizo natación, fue al gimnasio de (Miguel Angel, excampeón argentino y sudamericano de boxeo) Campanino. Y ahí se me ocurrió armar un listado de gente que había interactuado con él, para ir haciendo entrevistas con ellos. El había estado con mucha gente de la ciudad en esos días».
Maradona fue a visitar la Casa de Gobierno ese jueves, y se entrevistó con Rubén Marín, que era el gobernador en ese momento. Dal Salto consiguió también una charla con Marín para que le contara cómo había sido la reunión. De esa manera, entrevistó a 50 personas que tuvieron contacto con él. Maradona había llegado acompañado por su grupo de trabajo que eran Marcos Franchi (representante), Fernando Signorini (preparador físico), Germán Pérez (chofer y asistente), y Rodolfo Acevedo, apodado “el mudito”. Los dos últimos eran hermanos del corazón de Maradona, según se supo.
Los que se sumaron más tarde fueron su papá, Claudia Villafañe y las hijas, y se agregaron Daniel Cerrini (colaboraba en la alimentación) y Néstor Lentini (médico). Dal Santo aclara que lo interesante del libro es que aparecen nombres desconocidos, y a ellos los pudo entrevistar.
-¿Hubo algo que te sorprendió?
-Hubo cosas curiosas. Por ejemplo, él visitó dos escuelas: una rural en el medio del monte pampeano, después de atravesar un guadal de 50 kilómetros, para hacer una donación de útiles y alimentos. Después visitó otra en el centro de Santa Rosa. Esas dos visitas tienen una simbología muy fuerte. Además, Gustavo Rodero, que era el camarógrafo de Torneos, estuvo muy cerca de Diego esos días, y es el mismo que termina filmando la escena de “me cortaron las piernas” en Estados Unidos. El me contó que los primeros dos días lo perseguía con la cámara al hombro, y al tercero se tuvo que subir a una camioneta porque no lo podía alcanzar, a partir de la transformación física de Maradona. Esos detalles son muy interesantes.
La similitud con una película
Los días de Maradona en La Pampa fueron similares a los que ofreció el film “Rocky IV”, cuando el protagonista Sylvester Stallone se entrenaba en una Moscú helada para boxear por el título del mundo. El autor, en ese aspecto, expresa que “se pusieron a entrenar en el medio del campo, con pelotas que trajeron ellos. A Diego lo ponían a serruchar madera para mantenerlo ocupado, pero después esas maderas las usaban como estacas con las que hacía zig-zag. Casi no tenían materiales de trabajo».
Lo ocurrido con Maradona le provocó asombro a Dal Santo, pero no le había dado la importancia necesaria: “Cuando aprendí los procesos de escritura que desembocaron en el primer libro (El Diego en Números), consideré que esto ameritaba para otro. Me llevó un año hacerlo. Los que más tiempo demandó fue armar el listado y empezar a entrevistarme con la gente».
Para él resulta muy gratificante que alguien que lee el libro, le comenta luego que no sabía tal o cual cosa: “Para uno que no es escritor de profesión es muy lindo. Lo que hice fue poner sobre la esa una historia de la que se conocía muy poco, y que reflejan a Maradona muy comprometido con una causa». La obra le demandó más creatividad de su parte, a diferencia de la primera que contiene más datos estadísticos.
Dal Santo continúa con proyectos vinculados a Maradona para el futuro, en los que buscará engrandecer aún más su persona. La misma que hace cinco años dejó un vestigio infinito.
fuente pag12