26 - septiembre - 2024

Especialistas del CENPAT trabajan junto a escuelas para reducir el contagio de enfermedades respiratorias

Un equipo interdisciplinario del CONICET llevó a cabo una investigación durante la pandemia de COVID-19, centrada en cómo las características edilicias, las condiciones meteorológicas y los hábitos de ventilación afectan el contagio de enfermedades respiratorias en infancias dentro del ámbito escolar. Esta investigación fue motivada por la necesidad de encontrar soluciones ante la crisis sanitaria, y se enfocó en reducir el contagio de enfermedades en las escuelas.

El estudio, titulado «Ventilación de espacios educativos en el contexto de COVID-19 en Puerto Madryn, Argentina», fue realizado por el neumonólogo infantil Damián Taire, del Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH-CONICET), y la doctora en Ciencias de la Atmósfera, Natalia Pessacg, del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET). La investigación, publicada recientemente en la revista Meteorológica, surgió gracias a la donación de un sensor de dióxido de carbono (CO2) por parte de la Universidad de Colorado, que permitió medir la calidad del aire en aulas de la ciudad.

En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que la transmisión aérea del virus SARS-CoV-2 era posible en espacios cerrados mal ventilados. Este hallazgo llevó al equipo a evaluar la concentración de CO2 en 16 aulas de cinco instituciones educativas de Puerto Madryn durante agosto de 2021. Las mediciones del gas se utilizaron para determinar el nivel de ventilación y el riesgo de contagio en espacios cerrados.

“El CO2 es un indicador clave para medir la acumulación de aerosoles, que pueden ser portadores de patógenos respiratorios en ambientes mal ventilados. Por ello, nuestra investigación se centró en verificar si las escuelas contaban con una ventilación adecuada para prevenir contagios”, explicaron los investigadores.

Los resultados de este estudio subrayan la importancia de mantener los ambientes escolares bien ventilados, especialmente durante los meses invernales, cuando las condiciones climáticas tienden a limitar la apertura de ventanas. A partir de los datos obtenidos, el equipo científico realizó recomendaciones a las instituciones educativas para mejorar la ventilación en las aulas y reducir el riesgo de contagio no solo de COVID-19, sino de otras enfermedades respiratorias como el sarampión, tuberculosis e influenza.

Además de medir la concentración de CO2, el estudio analizó las características estructurales de las aulas, como su orientación, tamaño y sistema de calefacción, así como las condiciones climáticas externas. Estos factores influyen en las decisiones sobre cuándo y cómo ventilar las aulas, un aspecto crítico para la salud de los estudiantes.

Finalmente, los investigadores destacaron la necesidad de fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia en Argentina, para continuar avanzando en estudios que promuevan la ventilación adecuada en edificios públicos como escuelas, hospitales y lugares de trabajo, incluso en tiempos sin pandemias.