12 - mayo - 2019

Voluntarios plantaron 11.500 coihues y cipreses para restaurar los bosques quemados en Cholila

Con sus mochilas cargadas con los renovales de cipreses y coihues, la columna de voluntarios dejó el camino y comenzó la caminata montaña arriba, buscando los mejores sitios para plantar los 11.500 árboles nativos destinados a recuperar otro sector de los bosques quemados en 2015 en el lago Cholila.

Jóvenes de distintas ciudades argentinas (y otros llegados desde lejanos países), se instalaron en la Comarca Andina durante cuatro días para trabajar en terreno con los plantines de 40 centímetros de alto, destinados a cubrir unas 20 hectáreas del área incendiada.

“Así, el panorama es un poco triste y desolador, pero ver a todo un grupo humano unido trabajando en equipo es increíble”, valoró Stephanie Kennard, oriunda de Río Gallegos y coordinadora del área de educación de la Asociación Amigos de la Patagonia (AAP), sobre la última experiencia de reforestación. Entre los próximos objetivos de la organización está la cuarta plantación en Cholila (posiblemente en septiembre) y concretar el proyecto de Red Reforestarg para que más gente de toda Argentina pueda plantar árboles en sus propias provincias y ciudades.

“En 2015 llegó el fuego, convirtiendo a ese bosque de 40 mil hectáreas en un cementerio de troncos carbonizados y cenizas. Aquel incendio forestal de dos meses fue el peor que se haya registrado en la historia del país. Cuatro años más tarde, 85 jóvenes atravesaron el desolador campo gris cargando enormes mochilas en sus espaldas para trabajar con palas durante largas jornadas, donde la temperatura variaba entre los 14° y los -4°, con el objetivo de devolvernos ese paraíso”, graficó el director ejecutivo de AAP, Sebastián Homps, sobre la tercera etapa del programa de restauración ecológica ReforestArg.

En este caso, las plantas “fueron donadas por particulares, organizaciones sociales y empresas que apoyan la iniciativa. Los argentinos somos muy solidarios y el deseo de cuidar a la naturaleza está en todos. Con este programa queremos darle la oportunidad a que se sumen, ya sea viniendo a plantar con sus propias manos, haciéndolo a distancia a través de donaciones on line o difundiendo nuestras acciones en las redes”, remarcó Homps.

Recordó asimismo que ReforestArg “nació en 2016, cuando Tobías Merlo, licenciado en Ciencias Ambientales, emprendió junto a dos amigos agrónomos un viaje de tres meses y medio por la Patagonia para investigar las principales problemáticas medioambientales, llegando a la conclusión que la solución más viable para recuperar los bosques nativos era la reforestación. Luego de presentar su investigación y aliarse con AAP, decidieron poner en práctica sus conocimientos en el bosque nativo de Cholila”.

Más iniciativas

A poco de finalizado “el incendio del siglo”, que consumió 40.000 hectáreas de la masa forestal nativa que rodea al lago Cholila, fueron varias las iniciativas para recuperar la naturaleza perdida.

“En la población y en todas las instituciones del Estado hay personas interesadas en mejorar las actuales condiciones ambientales y para ello es necesario seguir sumado voluntades, tanto para cuidar el bosque como para dejar de destruirlo, y reproducir árboles nativos para restaurar las áreas afectadas por los incendios forestales intencionales”, destacaron integrantes del Club Andino Cholila, Inta, Ciefap y andinistas de la región -coordinados por la ingeniera Florencia Oyarzabal-, quienes en septiembre de 2017 subieron hasta los 1000 msnm para plantar 1800 coihues sobre el faldeo sur del cerro Tres Picos. Días después, otro grupo puso otras 2 mil plantas.

“Será un proceso largo y con el objetivo de concientizar a la comunidad sobre los cuidados que hay que tener siempre con el fuego. El hecho de que hayan ido muchos chicos de las escuelas primarias apunta a que sean protagonistas directos de la recuperación de nuestros bosques, en el futuro serán ellos los beneficiarios de esta iniciativa”, destacó Ramiro Bonansea, el coordinador de un programa de reforestación en el lago Cholila, que hace dos años introdujo 1500 plantas de coihue (que se tardan entre 50 y 70 años en alcanzar unos 15 metros de altura) y otras tantas de ciprés (crece unos 6 metros en ese mismo periodo).

“Durante más de un siglo fueron los mismos pobladores los que se encargaron de cuidar su entorno –agregó-, y tampoco son campos donde haya habido una extracción importante de madera o abusados con mucha carga animal, por eso mismo había tanta vegetación”.

Cabe recordar además que varias aeronaves participaron de “un bombardeo de semillas” de especies autóctonas sobre las áreas quemadas en las montañas circundantes al lago Cholila, impactadas por el incendio del verano de 2015. “Las semillas fueron sacadas del mismo lugar, de los árboles que quedaron en pie, aunque los resultados comenzarán a verse recién a partir de los 3 años”, subrayaron.

Por otro lado, prestadores de servicios forestales comenzaron en 2016 a restaurar predios de productores ubicados en inmediaciones del río Tigre, arroyo Villegas y río Pedregoso (todos tributarios del lago Cholila), así como en sectores de El Desemboque (ejido de El Hoyo). Las plantaciones se realizaron con fondos destinados al “Plan Operativo” y, a modo de contraparte, los privados “clausuran las áreas reforestadas para que no las afecte el ganado”.

Fuente: Diario Jornada.