25 - abril - 2019

Todos los testigos declararon que el marinero zigzagueaba en la ruta antes del choque fatal

Comenzó el juicio para Gabriel López. Por el alcohol y la cocaína, confundió el regreso a Rawson con el ingreso a la Base Zar. Su camioneta casi choca con otros vehículos antes del desenlace. Todos vieron que la colisión era inminente. No había policías en el puesto de control. El viudo de la mujer, conmovido.

El tribunal compuesto por Ivana González, Fabio Monti y María Tolomei, inició el juicio oral y público al marinero Gabriel López, que provocó un trágico accidente de tránsito luego de ingerir alcohol y cocaína. El episodio ocurrió a las 7 del 19 de marzo de 2018, en el acceso a Rawson por la ruta 7.

López aguardó esta instancia en prisión preventiva. Según el parte de prensa de Fiscalía, en su alegato de inicio, el fiscal Osvaldo Heiber anticipó que probará que de manera “imprudente” el acusado provocó la muerte de Sandra Méndez, una enfermera que al momento del fuerte choque frontal iba a su trabajo en una clínica de Trelew. El cargo es homicidio simple con dolo eventual con penas que van de 8 a 25 años de prisión. 

Subsidiarmente la fiscalía y la querella pedirán homicidio culposo doblemente agravado por la ingesta de alcohol y cocaína.

López declaró muy escueto que jamás se le cruzó por la cabeza producir la muerte. Su abogado Matías Cimadevilla aseguró que no tuvo la intención de producir esas consecuencias y que es un homicidio culposo.

El querellante Romano Cominetti dio cuenta de la imprudencia de Méndez entre Rawson y Trelew, luego de consumir alcohol y cocaína en el local “Génesis” de Trelew. Hasta equivocó el camino e intentó ingresar a la Base Almirante Zar. Debió ser persuadido por personal militar para retomar el camino original.

Declaró Ivana Mercante, que junto a su padre Jorge, su pareja y un menor de 14 años iban detrás de la camioneta Dodge Surrey de López. Antes del choque vio al vehículo del marinero zigzaguear de banquina a banquina, acelerando y desacelerando.

“A la altura de Canal 7 le pedí a mi padre que tuviera cuidado. En el ingreso a Rawson vi cómo la camioneta iba derecho hacia el WW Gol. No le dio tiempo a la mujer a ninguna maniobra. Fue derecho hacia el carril contrario. Después del choque me quedé todo el tiempo al lado de la mujer hasta que llegó la ambulancia. En un momento me acerqué al marinero y sentí un fuerte olor a alcohol”. Estimó que la camioneta iba a 120 kilómetros por hora.

La mujer reconoció al marinero con claridad, sentado a su derecha en la sala de audiencias en Rawson.

“La mujer estaba muy mal, sentada en su auto con el cinturón de seguridad colocado. Traté de calmarla pero nunca me respondió. Solo eran quejidos hasta que llegaron los bomberos y rompieron el techo del auto para sacarla. La trataron de reanimar en varias oportunidades”, describió.

El testigo Jorge Mercante dijo que a unos 100/110 kilómetros por hora, alcanzó a la camioneta del marinero y e inmediatamente se percató del inminente choque. “Estábamos a 30 metros detrás de la camioneta roja. Antes mi hija me había advertido del choque. Creí que también nos afectaba a nosotros. Se cruzó de manera repentina. Fuimos hasta el WW Gol y vimos muy mal a la mujer”, dijo.

La abogada Mirella Tinirello declaró que esa mañana iba a su trabajo en el Registro Civil de la capital. “Se iba para la banquina y en un momento que nadie venía de frente, aproveché a superarlo. Me adelanté para avisar a Policía, para que lo detengan. Tuve que adelantarme por los zigzagueos que hacía. Pero en la casilla policial no había nadie. Iría a no más de 90 kilómetros por hora, porque yo ando a esa velocidad y pude pasarlo”, indicó ante la pregunta de Cimadevilla.

Samantha Heinz iba a su trabajo en Trelew. Un camionero le hizo imprevistas señas de luces. La mujer miró el tablero de su vehículo creyendo que le advertían alguna luz defectuosa.

“Cuando levanté la cabeza me encontré con una camioneta que salió de golpe desde atrás del camión. Fue a la altura del predio del Sindicato de Empleados de Comercio en Trelew. A la camioneta no la vi más. Me quedé unos instantes detenida y luego seguí viaje. La camioneta casi me choca, no tenía ninguna luz”. Comentó lo ocurrido en su trabajo y que “a los pocos minutos me enteré por la radio del accidente, provocado por una camioneta roja. Allí me di cuenta que pudo haberme pasado a mí”.

El médico de emergencia Marcelo Iluminati estaba de guardia en el Hospital Santa Teresita. La víctima “estaba aprisionada entre los hierros agonizando, con dificultades en su respiración. Debimos entubarla y viajar al Hospital con alerta roja porque su pulso era además muy débil. 30 minutos después falleció”. Atendió al marinero. “Me dijo que estaba bien y que solo le dolía la cabeza. Al hacerle las preguntas noté un fuerte aliento etílico”. Según las pericias, López no tiene alteraciones psicológicas y está probado que consumió.

Carlos Thomas, esposo de la enfermera, le dijo al Tribunal que “aún no puedo superar la muerte de Sandra; nos queríamos mucho, teníamos muchos proyectos con nuestra hija porque la niña era nuestro futuro”.

Desde 2001 convivían y en 2009 fueron padres. También enfermero, dijo que al nacer la niña “Sandra se sintió realizada como mujer”. Se esforzaron para tener la casa propia y el VW Gol. “Me preparé toda la vida profesionalmente para salvar vidas. Y sé que mis compañeros de trabajo del Hospital hicieron lo imposible para salvarla”.

Quebrado por la emoción, también habló con Cadena Tiempo, Thomas lamentó: “Sandra no está más, yo quisiera que él tampoco esté más para la sociedad”. Y dijo que López “tuvo varias alertas para detenerse y no le importó, siguió manejando”.

“Mis expectativas que tengo son inciertas; no sé qué esperar exactamente porque uno está en esta situación de la vida en la que nunca había estado. Quisiera una condena dura, que sirva para aprender que esto no es gratis, que hay una familia destruida”.

El vecino de Rawson sostuvo que “los testigos son muchos y a nuestro favor, esperamos que sea de la mejor manera”. Incluso había más testigos “porque Sandra como yo somos conocidos en el medio de la salud, pero algunas se desestimaron”.

Sobre el marinero, aseguró que “no hizo más daño porque mucha gente tuvo más suerte que la que tuvo Sandra. Pudo haber hecho mucho daño, salió a la ruta así porque no le importaba lo que podía suceder”.

“Me niego a reconocer que fue un accidente, se pudo haber evitado, lo que cometió fue un homicidio”, dijo Thomas.

“Quisiera que tenga pena máxima y que no salga más. No tendría que volver a salir, ni a caminar por las calles, es una persona nociva para la sociedad”.

Fuente: Diario Jornada.