7 - mayo - 2019

«Spam» de Macri al peronismo: una carta para diluir a Cristina

La Casa Rosada intenta domar la agenda con un martillazo al dólar y a través de la intervención en la interna del PJ. El Ejecutivo sale del laberinto del Plan V, los cambios de Gabinete y encuestas del «pánico».

Cristina de Kirchner, Daniel Scioli, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Miguel Ángel Pichetto y Roberto Lavagna. Presidencia de la Nación disparó ayer un envío masivo de “correo no deseado” a los presidenciables peronistas con el objetivo de sentarlos a debatir, con agenda abierta y sin condiciones, un marco básico de gobernabilidad para enviarle una señal a los mercados de cara a las elecciones del 27 octubre.

Más allá del futuro de la convocatoria, la dirigencia política mordió el anzuelo. La Casa Rosada logró oxígeno político con el “spam” acuerdista enviado a los precandidatos a presidente del pan peronismo. Por primera vez desde que detonó la crisis económica y cambiaria, el Poder Ejecutivo Nacional retomó el control de la agenda pública. El seguimiento minuto a minuto de la cotización del dólar, las versiones del Plan V, la encuesta que ubica a Cristina de Kirchner nueve puntos arriba en balotaje, el vacío de poder, los ruidos en torno de un cambio de Gabinete, y otras adversidades que padecía el Gobierno nacional como espectador en medio de la campaña, se aquietaron esta vez gracias a la “convocatoria” de Mauricio Macri.

“Corremos siempre atrás de los acontecimientos, no logramos tener control de la agenda”. Un ministro del Poder Ejecutivo Nacional traza el diagnóstico del escenario que atormentaba a la Casa Rosada. Esta vez Macri ensayó una respuesta híbrida a la crisis. Martillazo de dólares para cambiar la plaza cambiaria con aval del Fondo Monetario Internacional y convocatoria al peronismo para proyectar previsibilidad política. La estrategia de la convocatoria nació en realidad como recurso para acotar la expansión de Cristina de Kirchner. Y respondía al pedido de Martín Lousteau de reformatear Cambiemos para consolidar un frente que evite el regreso de la expresidenta al poder. Pero ese enfoque no hacía más que otorgarle mayor centralidad política a la senadora de Unidad Ciudadana quien, sin siquiera pedirlo, quedaba ubicada como la única opositora a Macri. Una jugada de riesgo que, más que acotar al kirchnerismo, lo convertía en el único vehículo para terminar con el Gobierno de Macri en las próximas elecciones. El primero en advertir ese error de enfoque de la Casa Rosada fue Massa. El jefe del Frente Renovador salió entonces a reclamar que la convocatoria se realice “sin exclusiones”. Es decir, que también incluya a Cristina. Mientras sondea un frente de unidad con el PJ bonaerense, con Malena Galmarini como punta de lanza para cerrar ese acuerdo, el exintendente de Tigre intenta posicionarse como opción del voto opositor. Massa apuesta a que Cristina no sea candidata. Y Lavagna juega a que Massa se baje. En ese juego de dominó pan peronista se coló Macri para intentar manipular la interna peronista y recuperar el control de la agenda. La convocatoria funciona así como una anestesia en los 45 días finales de cara al cierre de la presentación de precandidatos presidenciales. Y recicla Cambiemos a pedido de Lousteau, la presa que más le interesa a Macri en términos electorales.

Macri fue el “ghostwriter” de una carta redactada por Marcos Peña y por Rogelio Frigerio. La apertura autoinfligida del Ejecutivo simboliza también la admisión de la errónea estrategia del jefe de Gabinete. Peña fue siempre un férreo objetor de cualquier apertura de diálogo con el peronismo. Apostó a un Cambiemos superpoderoso que se expandiría en las provincias en 2019 sin la necesidad de negociar políticas con el PJ. “¿Para qué vamos a negociar con el PJ si podemos imponer nuestras propias condiciones?”, era el mantra de jefatura de Gabinete un una negación explícita de la política. No sólo Emilio Monzó rechazaba ese abordaje. También el tandem Horacio Rodríguez Larreta-María Eugenia Vidal expresaba su desacuerdo con la ceguera política del jefe de ministros. Peña quedó finalmente aislado. Primero, por las salidas de Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, y luego por la consolidación del bloque político Larreta-Vidal, al que se sumaron Frigerio y hasta los gobernadores de la UCR, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdes.

La convocatoria de Macri , que en punto 4 simula una oda a la seguridad jurídica orientada a blindar en realidad los contratos dolarizados del empresariado oficialista, incluyó también los gobernadores y a representantes del sector privado, organizaciones sindicales, la iglesias Católica y otros cultos y destacó la importancia de “dar una muestra de acuerdo” sobre 10 puntos que el Gobierno considera “imprescindibles para despejar” algunas dudas que existen sobre la Argentina en el marco del proceso electoral. “Son una invitación para que podamos despejar algunos temas esenciales de nuestras discusiones. Confío en que desde la madurez democrática podremos dar una muestra de acuerdo que nos permita darle mayor tranquilidad a los argentinos”, sostuvo Macri.

“Estos puntos no son un plan de gobierno, ni una propuesta electoral, ni un contrato de adhesión. Son una invitación para que podamos despejar algunos temas esenciales de nuestras discusiones. Confío en que desde la madurez democrática podremos dar una muestra de acuerdo que nos permita darle mayor tranquilidad a los argentinos”, agregó el Presidente.

Fuente: Portal Ámbito.