10 - diciembre - 2018

Reabrió el Comedor Abrazando Hogares

Lorena Nievas, junto a sus colaboradores, reabrió el Comedor Abrazando Hogares, ubicado en zona oeste de la ciudad, en Albarracín 1932, entre Santa Cruz y Entre Ríos. 

Lorena Nievas detalló que “hay lugar para 30 personas, niños con sus mamás. El tema ahora es conseguir carne, pollo, verduras, porque no se les puede dar todo el tiempo fideos o arroz; yo estoy solicitando ayuda, entregando notas pero hasta ahora no he tenido respuestas”. 
“Se pueden acercar las madres con sus hijos, hombres no recibimos aún, pero de todas maneras si ellas necesitan llevarles a su esposo o hermanos mayores se pueden llevar una vianda. Se puede acercar cualquier persona; hasta el momento hasta conseguir más insumos vamos a estar lunes, miércoles y viernes al mediodía; a las 12 horas ya está la comida para que la puedan aprovechar tanto los niños que van a la escuela a la mañana y los que entran de tarde.

A mí me ayudan siempre las mismas personas; Judith siempre está conmigo en la cocina, cocinamos las dos; y mi marido Daniel Catrian, y después siempre tengo ayuda de amistades como mi amiga Susana Leiva. No tengo ayuda de empresas, ni del Municipio ni de Provincia porque no tenemos Personería Jurídica a pesar de que estamos hace cinco años; entonces siempre la colaboración es de los vecinos, de la gente que ayuda a través del Facebook; sino llevo notas a comercios y vemos lo que van donando, pero hoy en día está muy difícil; cada vez cuesta más. Ahora necesitamos con mucha urgencia la colaboración de la gente”. 

Lorena mencionó que “decidí reabrir el comedor porque siempre mi idea fue ayuda a los niños. No sólo con la comida sino con ropa, útiles o lo que vayan necesitando. A veces hay chicos que sólo no tiene una comisa en el día” destacando que “el lugar no es muy grande pero es lo que pudimos edificar, gracias a muchas personas que se han acercado, por ejemplo a hacer algún revoque, me donaron unos caños; todo fue gracias a la gente solidaria que aportó un granito de arena cada uno; costó bastante; un año me llevó hacer este salón pero lo logramos con mi marido”. 

En cuanto a la colaboración que pueda acercar la gente mencionó que “se reciben todo tipo de alimentos y sobre todo cubiertos, que se van perdiendo y alguna jarra.  Lo demás lo tengo”.

Fuente: El Chubut