13 - diciembre - 2018

Pese al cambio de estrategia, el Gobierno no logra salir de la incertidumbre electoral

En la Casa Rosada consideran que no alcanza con la estrategia contra la inseguridad, para soslayar la situación económica.

En Economía, desde hace más de un siglo, existen las expectativas adaptativas, un término que describe cuando las personas basan sus expectativas de lo que sucederá en función de lo que ya les sucedió en el pasado. Es decir, si en el pasado inmediato la Economía entró en recesión, los ciudadanos esperan que lo mismo ocurra el año que viene.

El laberinto dentro del que termina el 2018 el Gobierno de Mauricio Macri es su imposibilidad en generar otra expectativa que rompa con el clima de incertidumbre. La organización del G20 y la posterior instalación de la «mano justa» para endurecer la lucha contra la inseguridad usando armas de fuego, consiguieron por unos días distraer la atención de la opinión pública. Pero la economía es insoslayable y vuelve a ocupar el centro de la escena.

“Lo que hicimos fue frustrar las expectativas. Pusimos la vara muy alto, sin sentido, y generamos frustración en la gente. Hoy esa vara está tan baja que todos dicen que somos unos pelotudos (sic), pero cualquier mejora puede reavivar esas expectativas”, resume con dureza, un dirigente oficialista.

En la Casa Rosada son conscientes que tendrán muy pocos logros para ofrecer el año que viene al electorado en el plano económico. “Lo único que vas a mostrar en abril de 2019, si todo sigue así, es un título: Se terminó la recesión”, dicen.

En uno de los despachos de Balcarce 50 admiten que 2019 no va a ser como el 2017, cuando hubo crecimiento, reducción de la inflación y un dólar estable. Sino que mas bien será similar al 2015, cuando el kirchnerismo entregó el poder.

“Vas a terminar tu gestión diciendo que no avanzaste, tampoco retrocediste mucho, pero recibiste un shock muy duro, del que no tenemos mucha conciencia. Podremos decir que evitamos en 2016 la gran crisis del fin de la era populista, evitamos en 2018 una gran crisis de shock externo y que reventáramos como un sapo, y retomaste a mediados de 2019 el crecimiento otra vez”. Y ese es el núcleo de la estrategia electoral del Gobierno, que se perciba una mejora, sumado al foco en la inseguridad. No mucho más.

El razonamiento del electorado que esperan en el Ejecutivo, para el año próximo es: “Pensamos que estos se iban a estrellar y zafaron, a lo mejor no son tan malos y mirá enfrente lo que hay”, en alusión a Cristina Kirchner. Apunta un funcionario.

Por eso en el Gobierno tienen en claro sus limitaciones. “El que te va a definir la elección, no somos nosotros porque mucho mejor no vamos a estar, es el peronismo”. Y un peronismo dividido, mejor.

De ahí que –admiten- tanto la teoría de desdoblar los comicios de la Provincia de Buenos Aires de la elección presidencial, como la integración de la fórmula presidencial que encabezará Macri, están en el debate abierto. Ya no son propuestas tabú, ni encuentran el rechazo cerrado del alma máter del Gobierno, Marcos Peña.

“Tener un triunfo en setiembre en la provincia de Buenos Aires con María Eugenia (Vidal), es un fuerte envión y también va a sacar de la cancha a un montón de intendentes peronistas que no van a tener nada para pelear”, razona un operador político de Cambiemos.

Sin embargo, en la Casa Rosada saben que los riesgos que asumen son muy grandes. Ya no se trata solo de la polarización con Cristina Kirchner.

Algunos funcionarios hacen cuentas en el aire y se animan a teorías audaces: que lo mejor sería que Macri saque menos votos que Cristina en las PASO y de la sensación de derrota. Acto seguido, que Vidal capitalice ese temor anti kirchnerista y triunfe de una manera rotunda en la provincia y, con esa «ola triunfal» -como en 2015- Cambiemos de vuelta el clima negativo y se imponga en la primera vuelta y luego en el ballottage presidencial. Un ruleta rusa.

Recién en febrero o en marzo, las especulaciones quedarán de lado, coinciden en el oficialismo.

Fuente: Clarin