29 - septiembre - 2017

Méndez denunció que el “piringundín” de Villegas 516 sigue funcionando

El edil Mario Méndez (FPV) lanzó duras declaraciones durante la Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante del pasado jueves, donde hizo referencia al “histórico” prostíbulo ubicado en Villegas 516, en las afueras de la zona céntrica de Puerto Madryn el concejal hizo eco de las quejas “que han transmitido varias madres de alumnas y alumnos de las escuelas 750 y 703 de nuestra ciudad” y contó que “resulta que, en la cercanía de ambos establecimientos, más precisamente en la calle Villegas al 500, funciona un ‘bar de mala muerte’, un ‘piringundín’”.
En este contexto, relató que “por un lado, me preocupa que ese lugar, este ‘piringundín’ esté funcionando sin ninguna habilitación del Municipio” y recordó que “allí se han realizado allanamientos por cuestiones vinculadas a la venta (irregular) de alcohol, de drogas e, incluso, trata de personas; sin embargo, este lugar sigue abriendo sus puertas permanentemente”.

“Esclavas sexuales”

“Supongo que la Justicia estará actuando en consecuencia”, expresó, en el marco de un inmueble que había quedado a disposición del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, luego de que su propietario, de apellido Aborsky y con residencia en Puerto Madryn hasta aquél entonces, fuera condenado a 9 años de prisión por el delito de trata de personas, en una causa de la cual una mujer, presuntamente quien “regenteaba” el prostíbulo, aún se encuentra prófuga.
La causa se originó cuando personal policial descubrió que cuatro mujeres, oriundas de Paraguay, se encontraban siendo sometidas y obligadas a ejercer la prostitución en dicho inmueble; según se desprende del expediente, todas ellas habían sido engañadas y les habían prometido trabajo como empleadas de mantenimiento en la Ciudad de Buenos Aires, pero finalmente fueron traídas a Puerto Madryn y encerradas dentro de dicho edificio.
Tres de las “esclavas sexuales” tenían hijos a cargo y, por su parte, el dueño del edificio, que cumplía prisión domiciliaria en una vivienda de la calle San Luis, fue luego trasladado a la Unidad 6 de Rawson, donde su pena se vio agravada luego de que le endilgaran el delito de trata.

“Les gritan las peores groserías”

Además, Méndez manifestó que “por otra parte, lo que me inquieta y me molesta en este momento es lo que las madres y los padres de estas alumnas me han relatado; dicen que sus hijas deben soportar, a diario, que les griten cosas, las peores groserías que nos podamos imaginar, desde la ventana del primer piso de este edificio” y manifestó que “cada día, todos los chicos que circulan por las veredas para llegar a la escuela, pasan por esta desagradable situación”.
El concejal planteó que “por eso quiero utilizar la posibilidad que me ha otorgado esta banca, para alentar a las autoridades presentes y pedirles que se ocupen de controlar la situación que está ocurriendo en este lugar”.

La causa de trata de mujeres

La causa se originó el 25 de enero de 2013, a partir de un llamado a la guardia de la Seccional Primera, que daba cuenta de que, sobre la calle Villegas, se encontraban secuestradas “V.R.V.”, “G. R. B.”, “G. V. R.”, y “M. R. B.”.
Al arriba la Policía, las encontró apoyadas en una ventana y preparadas para huir de allí, en un profundo estado de nerviosismo y en llanto; en la vereda había valijas, carteras, bolsos y ropa.
Las mujeres llevaban encerradas 10 días en el lugar y no comían desde hacía tiempo; alguien que se identificaba con el nombre de “Andrés”, aparentemente propietario de una casa de electrónica en la ciudad paraguaya de Encarnación, las había contactado con el dueño del edificio (Aborsky) para que viajaran a Buenos Aires, donde trabajarían como empleadas domésticas, y las jóvenes habían aceptado la oferta.
Una mujer que se hacía llamar “Bety”, actualmente prófuga, les había comprado los pasajes y las acompañó en el micro durante el viaje, al tiempo que Aborsky las había seguido todo el camino en su Peugeot 308 color blanco.
Sin embargo, recién al arribar a Puerto Madryn, las mujeres se dieron cuenta de que las habían engañado, bajo la amenaza de que, si no “atendían” clientes o contaban algo, Aborsky las mandaría a matar.
Las víctimas contaron todo a la Policía, al tiempo que el sujeto en cuestión arribó al lugar, fue identificado y posteriormente detenido.
Durante el allanamiento, los efectivos incautaron preservativos, teléfonos, chips de líneas celulares, pasajes, cuadernos con nombres, cifras, columnas y casilleros con copas y nombres y mujeres, fechas, agendas, constancias de giro de dinero, cheques, efectivo, pastillas, lubricante, bebidas alcohólicas, fotos de mujeres y tarjetas de “Madaho’s Pub”, con la imagen de una manzana mordida.