14 - mayo - 2017

La empresa que debe hacer la doble trocha ahora con un escándalo en Bolivia

Es la constructora Corsan Corviam, filial de Isolux Corsan, que abandonó dos obras en ese país. También dejó deudas por más de 11 millones de dólares a subcontratistas. Tiene adjudicada desde el año pasado la finalización de la autovía Trelew-Madryn pero por ahora no hizo nada.

La empresa constructora, filial de Isolux Corsan, abandonó dos obras en ese país. También dejó deudas por más de 11 millones de dólares a subcontratistas. Se trata de la empresa que tiene adjudicada la finalización de las obras en la  doble trocha Trelew-Madryn. 

El Gobierno español que preside Mariano Rajoy tuvo que deslindar responsabilidades ante las autoridades bolivianas sobre el abandono de obras que la empresa de capitales ibéricos Corsan Corviam realizó en ese país, donde además adeuda más de 11 millones de dólares a subcontratistas.

Se trata de una empresa del grupo español Isolux Corsan, el mismo que hace algunas semanas se presentara a un preconcurso de acreedores en su país de origen. La filial argentina del grupo tiene obras en distintos puntos del país, entre las cuales se encuentra la culminación de la doble trocha de la ruta 3 entre Trelew y Puerto Madryn, cuyo contrato se firmó a principios de marzo, pero aún las obras no se han iniciado.

En los últimos días, el embajador español en Bolivia, Ángel Vázquez, deslindó responsabilidades sobre el abandono del país de la empresa española Corsan Corviam, filial de Isolux Corsan, la cual dejó dos obras inconclusas y abandonó el mantenimiento de otras dos el pasado 31 de marzo.

“Isolux es una empresa privada y por lo tanto es la única responsable de sus negocios y sus actos. Nosotros no podemos más que lamentar que el resultado de su presencia en Bolivia sea el que todos conocemos”, sostuvo el diplomático a mediados de la pasada semana.

Por otra parte, indicó que es responsabilidad de los acreedores de la empresa buscar el pago de las deudas por medio de los canales existentes.

“Es la propia empresa la que debe resolver sus problemas, son sus acreedores los que tienen que dirigirse a la empresa para obtener satisfacción de sus deudas y para eso existen mecanismos jurídicos”, subrayó.

El pasado 31 de marzo, la empresa española Corsan Corviam, filial de Isolux Corsan, abandonó las obras de la carretera Ixiamas- San Buenaventura con un 25% de avance y habiendo cobrado por ello 49 millones de dólares de un contrato por 137 millones de dólares.

Al marcharse, la empresa dejó una deuda de 80 millones de bolivianos – poco más de 11.5 millones de dólares -con cerca de un centenar de subcontratistas a los cuales empleó para la construcción de la carretera.

Paralelamente, la empresa también abandonó las obras del Proyecto Hidroeléctrico Miguillas, con un avance del 7%, según fuentes oficiales. Así como también las obras de mantenimiento de la carretera Yucumo-Quiquibey y del tramo dos de la doble vía La Paz-Oruro.

Según se supo, el gobierno de Evo Morales ejecutó las boletas de garantía presentadas por la empresa española, que no tenía maquinaria para construir en ese país y debía subcontratarla.

Cambio de mando

Desde los últimos meses del año pasado Isolux Corsan ha sido noticia tanto en España como en Latinoamérica. En su país de origen por sus problemas financieros y a nivel regional por la situación de sus filiales.

Antes de que estallara el conflicto en Bolivia, la firma ibérica fue noticia en Argentina luego que su junta directiva central decidiera despedir a la cúpula de la filial local.

Según los medios españoles, la destitución de la cúpula argentina fue una consecuencia directa de la aplicación de la nueva política de la empresa. A través de un comunicado la compañía explicó en un comunicado que los despidos realizados están respaldados por el resultado de una investigación interna previa realizada por indicación del nuevo equipo de gestión”.

Según las fuentes especializadas, el objetivo de esa decisión obedecía a “la nueva política emprendida por la empresa para proteger su reputación ante las causas abiertas que salpican a los antiguos administradores de la compañía”, tanto en España, como en otros países.