3 - junio - 2019

Incendio y muerte: “Nos queda el dolor de no poder rescatar a la criatura”

El cabo Martín Errea intervino en el rescate de los hermanos en el trágico incendio del Abel Amaya. Y lamentó no haber salvado a la víctima. “Fue muy difícil”, reconoció.Una historia detrás de la tragedia. En el barrio Abel Amaya, donde el fuego se cobró la vida de un menor de cuatro años en ausencia de sus padres y en el medio de un caso que investiga la Justicia, el cabo Martín Errea reconoció la “tristeza” de haber intervenido rescatando a los hermanos de la víctima pero sin poder salvar a un tercer hermanito. “Estábamos patrullando por Código 475 y Chile cuando por detrás de la Vecinal del barrio Abel Amaya se divisó una columna de fuego y humo. Tomamos intervención, ingresamos por una casa que se encontraba en el frente y en construcción y en el fondo, observamos una casa de chapa envuelta totalmente en llamas y a dos menores de corta edad, saliendo de la misma, una nena y un bebé”, detalló el cabo que presta servicios en la Seccional Quinta de Comodoro Rivadavia.

“Los sacamos a la calle y en el transcurso la nena nos informó que un hermanito de cuatro años había quedado en el interior”. Errea indicó que junto a sus compañeros, el cabo José Huichacoy y el agente Ismael Trafil intentaron ingresar sin suerte, al interior de la vivienda. “Llegamos hasta la puerta y nos envolvió el humo y el fuego, dificultándonos la respiración y la visión. Comenzaron las explosiones y se hizo imposible el ingreso. Lamentablemente ya no se podía hacer nada”, reconoció.

Dolor

A pesar de la tarea desplegada con múltiples factores de riesgo, Errea admitió compungido lo traumática que resultó la experiencia y el dolor de no haber podido salvar a la trágica víctima del incendio. “Fue muy difícil, no poder acceder para nosotros inclusive fuera de la misión que cumplimos. Es realmente muy doloroso”

“Me envolví –detalló- en una manta con agua, tratando de humedecer las vías respiratorias para que el humo no me quemara por dentro y para que me afectara la visión pero el calor era intenso y el humo impedía ver. Intenté lo máximo que pude pero sentía que me quemaba y no veía. No pude entrar”, dijo el determinado agente de la Policía del Chubut en diálogo con “la Tribuna” (Radio del Mar).

Rescate

“Cuando rescatamos a los chicos, mantuve comunicación con el oficial Sergio Morales que tramitó la ambulancia que llegó rápidamente a lo igual que el Cuartel de Bomberos. Pudieron hospitalizarlos en el hospital Regional en un tiempo muy corto, estuvieron con respirador en la guardia por el monóxido de carbono. Ahí pude dialogar con la menor de ocho años que estaba compungida por lo que le había sucedido al hermanito”.

La pequeña en persona había transmitido su temor a los efectivos policiales que llegaron en primera instancia al siniestro y el fatal desenlace, terminó afectando inclusive al personal.

“Personalmente es muy traumático un hecho de estas características. Hicimos lo humanamente posible y siempre queda el dolor de no haber podido sacar a la criatura”.

El cabo Errea explicó que situaciones similares resultan una moneda frecuente en la extensa jurisdicción de la Seccional Quinta que comprende a once barrios de la ciudad.

Todo lo posible

“Situaciones de este tipo se dan asiduamente y en ocasiones logramos rescatar a familias completas pero en este caso, no sucedió. Hacemos siempre todo lo posible para realizar la mejor prevención y que estos hechos no ocurran”, pero que, lmentablemente, suele pasar.

Y aún con el valor de la tarea cumplida, reconoce con tristeza que no haber salvado a un niño de las llamas es una circunstancia que personalmente deja huellas. “Nos queda el dolor y una sensación amarga, de no haber podido rescatar a esta criatura”, señaló amargamente el suboficial de la Policía del Chubut.

Fuente: Diario Jornada