18 - febrero - 2017

Guiño a la CGT: el Gobierno insta a las empresas a pagar los bonos

Pedirán explicaciones a las firmas que aún no cumplieron con los acuerdos de las mesas de diálogo con gremios.

El Gobierno ya sabe que la movilización del 7 de marzo anunciada por la CGT es inamovible. «Empezó el año electoral», repiten el Presidente Mauricio Macri y varios integrantes del Gabinete. Es el discurso oficial. Lo mismo reiteró el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en la última reunión de Gabinete, el martes pasado, en la residencia de Olivos. Todavía no pierden, sin embargo, la esperanza de lograr que se levante el paro general -sin fecha- anunciado por la central obrera. Con ese fin y para restaurar la confianza deteriorada con parte importante del mundo sindical, Triaca adelantó en esa reunión que el Gobierno pedirá explicaciones a las empresas que incumplieron los acuerdos del Diálogo para la Producción y el Trabajo. Fundamentalmente, a las compañías que se habían comprometido a pagar el bono de fin de año y en las puertas del tercer mes del año todavía no lo hicieron.

La advertencia oficial representa un cambio de conducta en la relación del Ejecutivo hacia las empresas. En la CGT habían advertido que los compromisos acordados en la mesa de diálogo en la que se sentaron las cámaras empresarias más importantes del país, representantes del Gobierno y los sindicalistas carecía de valor legal. ¿Cómo hará el Gobierno entonces para hacer cumplir lo convenido? «Tenemos otras maneras de presionar: tarde o temprano las empresas necesitan créditos, planes de pagos, permisos para exportar «, aseguran por lo bajo algunos funcionarios. De todos modos, son cautos. Ante el rumor de que serían convocados, varias de las empresas en falta se sentaron a negociar y en el Gobierno prefieren mantener el perfil bajo para no interrumpir las conversaciones.

En el Gabinete económico califican el comportamiento de las empresas como «disímil». El sector agropecuario y el bancario pagaron los bonos convenidos. Las sectores más problemáticos son el alimentario y algunas cámaras de la industria pesada. El primero -representado por la Copal, parte de la UIA- tiene a maltraer al Ejecutivo desde antes de la asunción de Macri, cuando -luego del balotaje- aumentaron los precios sin justificación. Luego, volvieron a hacerlo con fuerza en el primer semestre del año, tras la salida del cepo y la evaluación.

Además de la Copal -que reúne a 36 cámaras y a 2200 empresas- en el Gobierno señalan a ADIMRA. La asociación de industriales metalúrgicas que tiene entre sus socios a varias empresas que dilataron el pago. «El bono de fin de año termina de compensar los salarios del 2016», había dicho Triaca luego de la primera reunión de la mesa del Diálogo el 19 de octubre del año pasado. La experiencia para institucionalizar el vínculo empresarios-sindicatos-Gobierno fue fugaz. Duró menos de cuatro meses. «Se suspende el diálogo social porque se quebró la confianza», anunció semanas atrás Juan Carlos Schmid uno de los tres secretarios de la CGT.

El portazo de la CGT, sin embargo, fue a medias. Los sindicalistas no vaciaron las mesas sectoriales. Avanzaron en las mesas de la construcción y del sector automotriz, con la que se aprestan a cerrar un nuevo convenio al que comparan con el de Vaca Muerta. El titular de la UOCRA Gerardo Martínez incluso visitó la Casa Rosada días atrás.

Triaca supervisa con su par de Producción, Francisco Cabrera, la presión para que las empresas cumplan. En el Gobierno pretenden reinstalar cuanto antes la mesa grande, cuya conformación habían celebrado como un hecho político inédito. «Apostamos a que se vuelva a reestablecer una mesa de Producción y Trabajo con objetivos comunes para atraer más inversiones y generar nuevos puestos de Trabajo», confirmó Cabrera.

En el interior del Gabinete hubo el año pasado reclamos para presionar fundamentalmente a los supermercadistas. El ex ministro Alfonso Prat-Gay, junto a Rogelio Frigerio, ensayaron una posición común que duró poco. Nadie en el Gobierno quería evocar la figura del ex secretario de Comercio durante el kirchnerismo Guillermo Moreno. Ahora, mirando a la CGT el Ejecutivo endurece su posición.