11 - diciembre - 2016

Elisa Carrió se erigió como la más importante opositora del oficialismo y la más oficialista de la oposición

Con el primer aniversario del Gobierno de Cambiemos, Elisa Carrió cumplirá un año como la más opositora del oficialismo, y la más oficialista de la oposición. Ese papel le resulta ideal a algunos y terrible a otros, pero a ninguno le pasa desapercibido.

Por Laura Capriata

En rigor, el año protagónico de Lilita se remonta a bastante antes del 10 de diciembre de 2015: en enero de ese mismo año selló su acuerdo con Mauricio Macri y anunció que iba en busca de los radicales para «derrotar a los dos peronismos», en referencia a las candidaturas de Daniel Scioli y Sergio Massa.

El refrán dice que «el que se quemó con leche cuando ve una vaca llora», y eso le pasó a los radicales. La diputada Carrió había dinamitado el Acuerdo Cívico y Social que armó con ellos para las elecciones de 2009, y juraron que no volverían a acercarse. Pero la falta de candidatos que movieran el amperímetro los obligaron a encolumnarse con Macri, y lo que venía con él.

Como fuera, el aporte de Carrió fue invaluable en la campaña. En una sociedad hastiada de la corrupción y los manejos espurios, su perfil de paladín de la honestidad se cotizó alto.

Lo que vendría después es otra historia.

En su lado más amigable para el Gobierno, la líder de la Coalición Cívica tiene grandes elogios para Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Es una de las poquísimas privilegiadas a las que el Presidente invita a comer a la Quinta de Olivos para escuchar todas sus inquietudes, retos y consejos. Y la gobernadora deja sus obligaciones por un rato para visitarla en su casa.

A cambio, Carrió suele apoyar en los peores momentos a los funcionarios de su agrado. Además, con sus denuncias en la Justicia, le sacó a Daniel Scioli su aura de intocable y puso en problemas a buena parte del elenco kirchnerista, incluido el ex aliado táctico de Cambiemos, Sergio Massa, a quien acusó de vínculos con el narcotráfico.

Pero en Cambiemos sus críticas también pueden ser fatales. Por su pedido, Macri debió correr al presidente de Boca, Daniel Angelici, de la escena pública. Criticó a Juan José Aranguren y otros funcionarios por incompatibilidades y denunció judicialmente a Pablo Bressi, el jefe de la Policía Bonaerense de Vidal.

«Carrió es a Cambiemos lo mismo que Sócrates a Atenas, cuando dijo: ‘Dios me puso sobre la ciudad como a un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y tenerlo despierto'», lo sintetizó a Télam el diputado del Frente Renovador, Julio Raffo. Y agregó que los tábanos «pueden resultar molestos a veces».

«Ella es nuestra auditora interna», opinó entusiasmada la diputada de PRO Cornelia Schmidt Liermann.

Desde el Senado, el presidente provisional Federico Pinedo señaló que «Carrió tuvo el rol de controlar los abusos de propios y ajenos. Con sus aciertos y desaciertos fortaleció la democracia».

«El efecto Carrió fue sin sorpresas para mi: siempre es positivo», la elogió el presidente del bloque Cambiemos, Mario Negri, consultado por esta agencia.

Es cierto, los radicales no están sorprendidos de que Lilita siempre juegue sola, y se lo habían advertido a Macri. Salvo Negri, la mayoría de los radicales y peronistas consultados para esta nota prefirieron pasar de largo.

«Si la critico me va a perseguir y si la elogió no me va a creer», fue el razonamiento más repetido.

En off, algunos aceptaron blanquear sus cuestionamientos: la acusan de personalista, de exceso de ego y de ponerse por arriba de las necesidades del Gobierno. «No entiende que el proyecto necesita consolidarse», le apuntó alguien de PRO.

En el Congreso sus aportes salieron empatados. Apoyó el Presupuesto 2017, el proyecto oficial de Ganancias, la reforma electoral, el blanqueo, el pago a los hold outs y la ley de Participación Público-Privada.

En cambio llamó a la suba de tarifas «un ajuste brutal» y pidió audiencias públicas, rechazó el decreto que designaba a los dos nuevos miembros de la Corte Suprema de Justicia y volteó la modificación del Ministerio Público, que suponía una salida elegante para la Procuradora Alejandra Gils Carbó.

En esa línea acusó a la vicepresidenta Gabriela Michetti «de entregar su conciencia» por apoyar la designación de Ricardo Echegaray al frente de la AGN, y obligó a la canciller Susana Malcorra a explicar en el Congreso las conversaciones con Gran Bretaña por Malvinas.

Consultada para esta nota, Carrió (que viajó invitada a Miami para dar dos conferencias internacionales) prefirió no definirse a sí misma ni hablar del papel que jugó este año.

Como pasa con todos los políticos apenas trascienden su coyuntura, a su debido tiempo la juzgará la historia.

Fuente: Telam.