30 - octubre - 2016

«Él solía tomar del cuello a mi madre y la levantaba contra la pared»

La hija de una mujer que se creía murió por causas naturales pero se descubrió que fue asfixiada por su marido, quién está imputado en Mendoza por este crimen, contó que su padre «solía tomar del cuello» a la mujer y «levantarla contra la pared». Este asesinato eleva a 15 el número de femicidios en el Gran Mendoza en lo que va del año.Esto lo contó al diario UNO, Rita Ibarra, hija de Cecilia Cortez, quien fue asfixiada el 29 de agosto pasado en el departamento Guaymallén, en la región central de la provincia de Mendoza, femicidio por el que fue imputado el esposo, Celso Ibarra.
El informe del Cuerpo Médico Forense entregado al fiscal Juan Carlos Alessandra dejó al descubierto que en Mendoza se había cometió otro femicidio, ya que una mujer fue estrangulada por su marido. En un primer momento se creyó que su deceso se debía a causas naturales.
El presunto autor del crimen es Celso Leonardo Ibarra, de 42 años, quien tiene en su haber varios antecedentes penales y ya fue imputado por el magistrado el 5 de este mes por homicidio agravado por mediar relación de pareja y femicidio.
Con esta calificación el hombre, que está preso en San Felipe por otros delitos, en el caso de ser condenado arriesga la pena de prisión perpetua.
La muerte de Cecilia Cortez se produjo el 29 de agosto pasado en su vivienda de calle Tacuarí en Guaymallén.
Este asesinato hace que eleve a 15 el número de femicidios en el Gran Mendoza en lo que va del año.

La historia

«Siento mucho odio y bronca por él, por habernos sacado nuestra madre a mi hermanita y a mí. No lo perdonaré jamás. Para mí está muerto». La frase, dicha con mucho dolor y desazón, salió de los labios de Rita, la hija mayor de Cecilia, y la dijo al diario UNO para reflejar cuál es su pensamiento con relación a su padre por lo que había hecho.
Este nuevo femicidio estuvo precedido de varios hechos de violencia de género que nunca fueron denunciados por la víctima por temor a represalias.
Cecilia soportó a lo largo de años los maltratos constantes de su pareja, con la cual tuvo dos hijas: una que actualmente tiene 20 años, Rita, y Lucía, de 14.
Las chicas desde que tienen uso de razón fueron testigos de todos los actos de violencia hacia su madre en numerosas ocasiones, que terminaron en su muerte el 29 de agosto en su casa de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén.
Los actos reiterados de violencia eran siempre precedidos por golpes. La modalidad del sujeto era la de tomarla por el cuello y llevarla al punto de asfixiarla. Cuando se percataba de que ello podía ocurrir, la soltaba. Y así sucesivamente usaba este método de ataque.
«Algunas veces incluso llegó a golpearle la cabeza contra un mueble, una pared y contra el torpedo del auto. Otras veces él solía tomar del cuello a mi madre con una mano y la levantaba contra la pared», contó la joven.
Rita está acompañada por su abuela materna, Elsa Uncalo, de 67 años, quien dijo desconocer todos los padecimientos de su hija Cecilia.
La violencia que ejercía este hombre sobre su mujer no tenía límites. Una vez, según el testimonio de su hija, la llevó en auto hasta una placita y allí baleó a un joven, hiriéndolo. La recomendación que le hizo fue: «Ni se te ocurra denunciarme, porque te mato».
Rita recordó que «el 29 de agosto llegué a las 2:00. Fui a la pieza de mamá y hablamos. Ella estaba convencida después de sufrir tantos tormentos psíquicos y físicos de que debía denunciarlo y planificamos hacerlo apenas nos levantáramos. Me acosté. Cuando me desperté ella estaba inconsciente».
«Llamamos al SEC y un médico constató la muerte. Primero se creyó era por causas naturales, pero los peritajes del Cuerpo Médico Forense detectaron que había sido estrangulada. Él tiene que haber escuchado que lo denunciaríamos, escondido detrás de la ventana del dormitorio, y por eso la ahorcó. Es más: dejó sobre la mesa de luz pastillas para dormir para hacer creer que ella se había suicidado. Debe de haberla matado entre las 3:00 y las 5:00 de la mañana», opinó Rita con lágrimas en los ojos.

Fuente: Diario Jornada.