25 - febrero - 2019

El regreso triunfal de Ianina Zanazzi: volvió a correr y fue campeona entre hombres

Madre de Martino, Genaro y Joaquina, a los 37 años disfruta haber retomado su pasión en la Copa Porsche. Desde que me subí otra vez a un auto de carrera, volví a sonreír, le dice a Clarín.

Fue un sábado más de mediados de los noventa cuando Carlos Zanazzi se dispuso a llevar a su hija Ianina a un asado con sus amigos, en el Kartódromo de Ciudad Evita. Allí, los más grandes jugarían con el karting de carreras que habían armado. Pero Carlos ese día tenía un fuerte dolor de espalda y cuando le tocó su turno, eligió dejarla subirse por primera vez a Ianina. Y la chica bajó los tiempos de todos.

Fue esa situación casual la que dio el puntapié para la mágica carrera de Ianina Zanazzi, quien a los 17 años ganó su primera carrera en la Fórmula Súper Renault, compitió en Europa, dejó el automovilismo en 2004 y en diciembre, ya como madre de tres hijos, tuvo un regreso con gloria: fue campeona de la Copa Porsche GT3 entre hombres.

«Cuando me propusieron volver a correr, sentí algo muy lindo. ¿Viste cuando ves a tu equipo y no sólo querés que gane sino que además estás convencido de que va a ganar? Bueno, yo sentí que quería subirme a un auto porque me iba a ir bien», le dice a Clarín sentada en un escritorio del taller de su papá, que se dedica a restaurar Porsche clásicos. Al cabo, le hizo honor a la marca, al ser la primera mujer en la historia en ser campeona con Porsche.

-¿Cómo te llegó la chance de volver a correr?

​-Trabajé en muchos concesionarios y en uno me reencontré con Aldana Pierini, a quien conocía de cuando corría. Un día, charlando entre amigas, me dijo que «Quique» Mansilla quería traer la Copa Porsche a la Argentina. Me preguntó si correría. Era una oportunidad muy linda, porque la marca es muy importante para mí y para mi familia. Durante los años que estuve lejos del automovilismo, hice muchas cosas. Y ser mamá me encanta. Pero hay pocas personas que tienen la chance de descubrir lo que les apasiona y vivir de eso. Y a mí el automovilismo me apasiona. Arriba del auto volví a sonreír.

-Con tanta trayectoria en el automovilismo, ¿se puede decir que es un deporte machista?

​-Hay de todo: hombres evolucionados, que toman a la mujer como una más, y otros a los que les molesta. El automovilismo es machista en el sentido de que hay varones que se ponen incómodos si girás más rápido que ellos. Y también se da que estás más expuesta: cuando algún piloto top hace un trompo, se dice que es porque venía a fondo y se pasó de rosca; si lo hago yo, hay quienes piensan: «Que vaya a lavar los platos». Lo que yo sí creo es que el varón tiene una trayectoria muy grande en el automovilismo y eso siempre lo respeté. Nunca me victimicé por ser mujer ni lo usé como excusa. Y eso me implicó trabajar más que otros. Muchas veces se exige igualdad, pero hay pocas mujeres que se entrenen a la par de los pilotos top. No es que por la igualdad de género te van a poner una alfombra roja y hacértela fácil. Todo implica esfuerzo.

Vaya si sabe de esfuerzo la nacida en Munro el 7 de enero de 1982. Tenía 17 años cuando ganó su primera carrera en la Fórmula Súper Renault. Con menos de 20, fue subcampeona de la Clase Light de la Fórmula 3 Sudamericana. Se aventuró a ir a Europa y fue elegida para reemplazar nada menos que a Fernando Alonso en el equipo de Fórmula Nissan 2000 del promotor Adrián Campos, cuando el piloto asturiano dio el salto a la Fórmula 1. Corrió con Felipe Massa en Fórmula Renault Italiana y Europea, además de sumar un paso por la Fórmula 3 Española.

Y como broche de oro, el entonces director ejecutivo de la F1, Bernie Ecclestone, quiso llevar una mujer a la máxima categoría del automovilismo mundial, y el propio Campos le recomendó nada menos que a Zanazzi. La propuesta se concretó, pero se truncó la posibilidad de la Fórmula Nissan y al no disponer de recursos suficientes para manejar su carrera, Ianina decidió volver al país.

«Siempre me quedó la duda de hasta dónde podría haber llegado. Campos siempre me decía: ‘Sos la mujer más rápida que vi. Vas a fondo, pero no te pasás’. Y creo que junto a mi equipo no supimos manejar las oportunidades que se me generaron. No supimos explotar todo, porque yo era una novedad», reflexiona sobre el pasado.

«Llegué a Europa sin tantos apoyos y si me quería quedar, tenía que firmar un contrato con un equipo por diez años, durante los cuales me manejarían la vida. Tenía 22 años y vivía sola en Europa. Tampoco ayudó la actitud tan crítica que siempre tuve hacia mí misma. Si salía segunda, para mí ese fin de semana había sido una pérdida», confiesa sin estridencias.

En la Argentina corrió en TC Pista, Fórmula Renault y Turismo Nacional, categoría en la que sufrió un fuerte accidente. Con su auto totalmente destruido en Mar del Plata, reconsideró su futuro y en 2004 dejó el automovilismo. Quince años después, volvió a subirse a un auto de carreras en la novedosa Copa Porsche GT 3 y fue campeona.

-¿Y la reacción de la gente? Muchos se acuerdan muy bien de vos.

​-Es muy lindo comprobar que muchos se acuerdan. Antes de correr, no tenía ninguna red social. Debí abrirme cuentas y empecé a recibir mensajes y fotos de personas que me seguían en aquel momento y me decía: «Mirá, encontré esta foto con vos»; «Tengo esta gorra que me firmaste». Y yo pienso que esa gente hace quince años que no limpia la casa o realmente guardó ese objeto por cariño. Trato de responder siempre que puedo. Y estoy feliz, porque a mí siempre me siguieron las mujeres y el público joven, pero también los hombres porque siempre fui muy respetuosa con ellos. Hoy me vuelve a pasar lo mismo.

-¿Fue difícil la preparación para volver a correr después de tantos años?

​​-Hubo menos de un mes entre la propuesta y la primera carrera. El auto no exige demasiado en lo físico, porque es un modelo muy parecido a los fórmula pero con techo. Son sólo veinte minutos de carrera, más una vuelta. Físicamente, yo estaba entrenada, pero ahora cambié mi rutina a algo más especializado, como el trabajo de los brazos. Y trabajé mucho con el simulador del Centro de Alto Rendimiento del Autódromo de Buenos Aires. Me mandé a hacer un simulador que me está por llegar. Me entreno como si fuera a correr las 24 Horas de Le Mans, ja.

-O sea que pensás seguir corriendo…

​ Voy a competir otro año en la Copa Porsche. Hoy no puedo embarcarme en un proyecto que no pueda aguantar. Me encantaría correr en el Turismo Nacional o en el TC Pista, pero son más carreras y lejos de mis hijos. Necesito ordenar mi situación laboral, reestructurar mi vida. Pero en Porsche están muy contentos conmigo y podría surgir algo en Europa. No puedo decir mucho más por ahora, pero hay varias cosas lindas que se pueden dar.

Junto a su hermana Dámaris, esperan poder suceder a su padre en el taller. Pero más allá de mantener vivo el negocio familiar, los sueños de Ianina Zanazzi se abren a un nuevo-viejo horizonte. A los 37 años, la mejor piloto argentina de los últimos 20 años retomó su camino y quiere comprobar hasta dónde puede llegar.

Fuente: Diario Clarín.