14 - abril - 2019

El irresistible poder de los votos

El primer test electoral en Chubut dejó muchos datos para analizar y una gran certeza: el poder territorial que construyeron Mariano Arcioni y Ricardo Sastre en base a votos será difícil de confrontar en las generales del 9 de junio.

Como ya se dijo en esta Columna hace algunas semanas, nadie debería festejar antes de tiempo. Pero lo que no se puede soslayar es que la fórmula de Chubut al Frente tuvo un resultado mucho más holgado de lo que se estimaba y logró poner la pelota del otro lado de la cancha. ¿Serán suficientes dos meses para que los opositores logren remontar la cuesta? El tiempo dirá.

El otro punto saliente fue la caída estrepitosa de la alianza Cambiemos. Fue tan malo el desempeño de Gustavo Menna que no sólo quedó virtualmente fuera de la discusión por el sillón de Fontana 50 sino que, además, fue el responsable de haber revivido las chances del Frente Patriótico de Carlos Linares, Carlos Eliceche y Norberto Yauhar, entre otros dirigentes del peronismo institucional, que parecían condenados a una derrota y ahora hasta se entusiasman con destronar a Arcioni.

Sin padrinos

No era para cualquiera enfrentar un desafío electoral en medio de una crisis profunda, siendo uno el gobernador de la provincia y el otro intendente de la tercera ciudad en importancia. La gestión suele desgastar. Encima, sin el respaldo de una figura política fuerte como en otras épocas significó tener a Mario Das Neves en la boleta o haciendo campaña.

Martin Buzzi y César Gustavo Mac Karthy fueron gobernador y vice en 2011 gracias a Das Neves. El propio exgobernador pudo ganar la diputación nacional en 2013 en medio de la hegemonía kirchnerista, y luego la gobernación en 2015 cuando la ola macrista se impuso en casi toda la Argentina. El propio Arcioni desbancó a Menna (por escaso margen) en la legislativas de 2017 con un Das Neves que, aún enfermo, hizo su última jugada como “el gran elector”.

Pero Das Neves ya no está desde hace dieciocho meses, el “dasnevismo” se diluyó en varios sectores y el enorme poder electoral de antaño, ya no existe. Ni siquiera los conspicuos dirigentes del viejo andamiaje dasnevista (con Jerónimo García a la cabeza), y ni hablar la familia Das Neves, apostaron por la fórmula Arcioni-Sastre.

Hoy, los votos les pertenecen a ellos dos y al heterogéneo Chubut al Frente que armaron junto a Adrián Maderna. Le pese a quien le pese.

En todos lados

Para Arcioni y Sastre, el mayor desafío del domingo pasado era demostrar que estaban preparados para jugar solos. Y lo hicieron con creces. El gobernador ganó en su tierra, Comodoro Rivadavia, y desplazó al segundo lugar al intendente Linares, al que le sacó más de 4 mil votos de diferencia. Y a Menna lo barrió por más de 20 mil sufragios.

¿Puede alguien que aspira a ser gobernador perder en su propio distrito? La respuesta es obvia. Y vale tanto para Linares como para Menna.

Sastre tampoco se quedó atrás. Hizo una fuerte demostración de poder territorial en Puerto Madryn, su pago chico, en donde no sólo arriesgaba su figura sino la de su hermano Gustavo, que casi seguro será el próximo intendente. El mellizo le sacó 11 mil votos a las listas de Linares y Menna.

La tercera pata de este frente no defeccionó: traccionados por Maderna, la fórmula oficialista sacó en Trelew el doble de votos que la de Cambiemos y el triple que Linares.

También ganaron bien en toda la Cordillera, la Comarca Andina, Rawson y casi todo el interior. Inclusive, se impusieron en los únicos dos bastiones gobernados por Cambiemos: Esquel y Rada Tilly.

Si Arcioni y Sastre llevan con cautela las riendas, el camino hacia el 9 de junio parece allanado.

Fuente: Diario Jornada.