1 - febrero - 2020

Crisis en Chubut: El día que los médicos atendieron en la vereda del hospital

Los médicos y enfermeros del hospital rural El Hoyo decidieron este viernes salir a atender a sus pacientes en la vereda con la premisa de “visibilizar la realidad que estamos viviendo”.
En el lugar, Matías Schudel, destacó que “es una medida que tiene la comprensión de los vecinos, quienes nos expresan su apoyo y acompañamiento, aun cuando sabemos que genera incomodidad”. No obstante, recordó que “desde hace bastante tiempo que estamos atendiendo de forma irregular, cubriendo los servicios esenciales de guardia y tratando de resolver en lo posible la demanda”.

Recalcó enseguida que “la idea es no obstaculizar el acceso de la comunidad a la salud. Estamos peleando por nuestros derechos como trabajadores, pero también por los derechos de la gente, que están en riesgo más allá de la situación laboral coyuntural”.

Al respecto, insistió con que “en marzo del año pasado se firmó una paritaria preelectoral y bastante demagógica, donde el gobernador Mariano Arcioni, aun sabiendo las deudas contraídas y la masa salarial que debía afrontar, prometió lo que no podía cumplir. Ganó las elecciones y al mes siguiente comenzó el pago escalonado”.

Puntualizó que “No estamos pidiendo un aumento, aunque lo necesitamos por los costos de vida en esta región. Hoy pretendemos que nos paguen el sueldo en tiempo y forma, y que respeten los acuerdos ya firmados sobre las clausulas gatillo para ir acomodando los salarios de acuerdo a la inflación, que se nos deben desde julio del año anterior, más los ítems por antigüedad y zona, que también se actualizaron”.

Sumó el reclamo de “mejores condiciones para atender a los pacientes. Este hospital hace tiempo que está funcionando a un cuarto de máquina. El personal está poniendo el pecho en la medida de sus posibilidades, pero no hay recursos para responder la demanda comunitaria. Si hoy trabajáramos normalmente, los insumos alcanzarían apenas para una semana. Hay faltantes en farmacia y en laboratorio, entre otros sectores”, graficó.

Agregó “la realidad de otros centros asistenciales, como Lago Puelo, con una sala de rayos donde el operador dispara desde un baño; donde hay goteras; donde hay un autoclave de potencial peligro para las mucamas que lavan la ropa en el mismo espacio. Son situaciones de ir atando todo con alambre todo el tiempo”, comparó.

Dedicó enseguida un capítulo especial “a lo ocurrido en Gualjaina, con Federico Ugarteche, de 73 años, y su esposa Nanci Carreto, ambos médicos, pidiendo un traslado o un reemplazo porque eran los únicos profesionales del lugar, quienes tomaron la tristísima y desesperada decisión de quitarse la vida. Seguimos muy conmocionados por este hecho porque no fue una situación fortuita, fueron nuevas víctimas de la presión del sistema que destrata y maltrata a su trabajadores enviándolos a lugares con pocos recursos, sin relevos y sin las condiciones necesarias para poder atender”, aseguró.

Desde su óptica, “ya trabajar en salud es una situación estresante, porque uno se ocupa del problema, pero es aún más desesperante cuando el sistema funciona mal”.

Por su parte, el delegado de ATE, Ricardo Amat, resaltó que “por ahora no aceptamos la conciliación obligatoria porque el gobierno no puede imponer condiciones, ya que no está cumpliendo con sus obligaciones desde el año pasado. El incumplimiento es por todo lo homologado en paritarias, por los convenios y los aumentos que no se han pagado”.

Tras recordar que “hemos tenido una devaluación del 55%”, reiteró que “estamos 60 días atrasados en los salarios. En la Comarca Andina seguimos con las medidas de fuerza, estamos abiertos al dialogo, pero no condicionados”.

Luego de recordar que en la región la canasta básica supera los 60 mil pesos, el referente gremial resaltó que “nuestros ingresos son bastante inferiores y no nos alcanza para llegar a fin de mes. Encima, venimos atrasados pagando intereses punitorios de tarjetas y planes, que son muy superiores a la inflación”. Puso como ejemplo “la tarjeta 365, que intima a los compañeros para que abonen los vencimientos, cuando es el propio gobierno, que es el dueño del sistema, no nos paga los sueldos. Una situación realmente atípica”, calificó.