7 - mayo - 2019

Condenan al “brujo del amor” argentino: les pedía a sus clientas videos sexuales para hacer hechizos y las extorsionaba

Ariel Boiteux actuaba desde Paraguay y prometía hacer uniones de parejas. Entre 2016 y 2017 estafó a 200 mujeres de 11 países. La pena fue de 2 años de prisión.

Ariel Boiteux perdió sus «poderes» el 8 de noviembre de 2017. Ese día entró a una sucursal de Western Union en Paraguay para retirar la plata de su última extorsión y terminó detenido. Es que este argentino era el «hechicero de amor», un hombre que vivía en territorio paraguayo pero prometía realizar «amarres» -como se le llama en la jerga a la «unión de parejas»- en al menos 11 países.

Como ritual, les pedía a sus clientas que se grabaran teniendo sexo y que le enviaran los videos por WhatsApp. Días después, desde otro número, las extorsionaba con que iba a compartir las imágenes en las redes sociales si no le enviaban dinero. Así, entre 2016 y 2017, estafó a 200 mujeres en Paraguay, Chile, Bolivia, Perú, Costa Rica, Guatemala, México, España, Suiza, Italia y Estados Unidos. 

Ariel Boiteux cuando fue extraditado de Paraguay a Estados Unidos.

Ariel Boiteux cuando fue extraditado de Paraguay a Estados Unidos.

Dos de sus víctimas en California se unieron para llevarlo a la Justicia y recién este lunes «el brujo del amor argentino» fue condenado a dos años de prisión por un tribunal federal de San Diego. Aún resta la condena en el resto de los países donde hay denuncias en su contra.

Boiteux no actuaba solo. Era la mastermind (mente maestra, como titulan los medios estadounidenses) de una «red internacional que extorsionaba a los creyentes en los hechizos de amor». Su esposa, Ivana Alejandra Fajardo, de 41 años, su mamá Claudia Viviana Vargas, de 52 años, y su hermano de 15 años, también están imputados. La clave es que el «brujo» era el jefe. Como analista de sistemas, aprovechaba sus conocimientos para cometer los delitos desde Internet. 

Había registrado las dos páginas de «amarres» usando los documentos de identidad que dos jóvenes habían extraviado en 2015. Entonces, al brujo también se le imputó el delito de «producción de documentos no auténticos», y no se le concedió el beneficio de la excarcelación. 

El clan Boiteux trabajaba desde Paraguay. El «brujo» creaba y subía anuncios en Internet en los que «ofrecía realizar hechizos mágicos para ayudar a las personas a encontrar el amor», señalaron las autoridades estadounidenses. A las clientas, mayoría mujeres, les pedía que bebieran, se grabaran teniendo sexo, masturbándose o realizando diferentes actos sexuales y le enviaran los videos para «sellar el hechizo».

Lejos de los resultados «mágicos» prometidos, el «brujo» en realidad terminaba extorsionando a las clientas. Según trascendió, a una figura pública «de mucha llegada a personas con alto poder adquisitivo» se le exigió un pago de 250.000 dólares.

Boiteux y su madrastra captados por una cámara de seguridad de un local de una empresa de giros de dinero, cuando iban a cobrar el dinero de una de sus víctimas.

Boiteux y su madrastra captados por una cámara de seguridad de un local de una empresa de giros de dinero, cuando iban a cobrar el dinero de una de sus víctimas.

Boiteaux fue arrestado en Paraguay y la jueza del Distrito Sur de California, Barbara Lynn Major, solicitó la extradición Estados Unidos, donde se declaró culpable en 2018 de «transmisión de una amenaza de extorsión desde el extranjero».

El juicio en ese país recién se retomó tras el resultado de las pericias psiquiátricas. Previo a la huelga de hambre que realizó en la prisión de Paraguay -que incluyó coserse la boca con alambre- la estrategia del «brujo», asesorado por Robert Rexrode, su abogado, fue declararse insano. Pero los psiquiatras que lo evaluaron determinaron que era consciente de la comisión los delitos. De hecho, que era la «mastermind».

Fuente: Diario Clarín.