11 - octubre - 2016

Con menos ballenas: el número de ejemplares más bajo desde el año 2007

Así lo señala un relevamiento realizado por el Instituto de Conservación de Ballenas. Se trata de cetáceos identificados en los golfos San Jorge y San Matías.

El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) junto Ocean Alliance, realizaron a fines de septiembre un nuevo relevamiento aéreo de fotoidentificación de ejemplares de Ballena Franca Austral en el área de Península Valdés y, según los datos obtenidos, la cantidad de ejemplares en el área de estudios sería la más baja desde el 2007.

El ICB, con dos décadas de trabajo continuo en Chubut y Ocean Alliance, organización fundada a principios de la década de 1970 por Roger Payne, vienen desarrollando un prolongado estudio basado en la foto identificación de ballenas en su ambiente natural. Esta tarea ha permitido generar nueva información sobre esta población de ballenas francas.

“El objetivo de nuestros relevamientos aéreos es fotoidentificar ballenas para describir la dinámica y realizar una evaluación visual básica del estado de salud de la población. Identificamos a las ballenas francas analizando el patrón de las callosidades que tienen en sus cabezas”, indica la publicación, y asegura que con una buena fotografía aérea de la cabeza de una ballena, se puede saber “quién es quién” en la población.

Según una publicación de ICB, durante los días 26 y 28 de septiembre se realizó un relevamiento aéreo de fotoidentificación de ballenas. “Tomamos 10.500 fotografías que serán analizadas por la directora del Programa, Vicky Rowntree, para luego agregar nuevos registros a nuestro catálogo que contiene más de 3.000 ballenas identificadas, algunas desde 1970”.

Durante el relevamiento se contaron “un total de 384 ballenas en los golfos Nuevo y San José, incluyendo 160 crías” y aseguran que “en coincidencia con lo registrado por investigadores del CESIMAR-CENPAT-CONICET, el número de ballenas que observamos ha sido el más bajo desde al menos el año 2007”.

De acuerdo al relevamiento en el Golfo Nuevo la gran mayoría de las hembras con sus ballenatos se distribuyeron entre Puerto Madryn y cercanías de Puerto Pirámides y dice que “hay más ballenas en la zona, en particular lejos de las costas, cerca del centro de los golfos que son áreas que por la seguridad de los vuelos no relevamos y también hacia el norte de la península”.

Viejos y nuevos animales

Como particularidades del relevamiento realizado, se reencontró a un animal identificado como “la ballena 2.226 de nuestro catálogo, a quien conocemos desde el año 2008. En su lomo tiene una curiosa mancha blanca con forma de fantasmita, de allí que la hemos bautizado “Gasparín”. Acompañada de su primer ballenato conocido, Gasparín nadaba en el área de mayor concentración de madres y crías”, indicaron desde el ICB.

En el relevamiento participó Mariano Sironi, a cargo las fotografías, mientras que las notas y registros fueron realizados por Marcos Ricciardi, quienes lo realizaron sobre un avión Cessna piloteado por Peter Domínguez. También agradecieron a John Atkinson por su presencia y apoyo.

Por otra parte, también se informó que desde este año se ha comenzado a incorporar al catálogo imágenes de ballenas obtenidas por los fotógrafos, guías balleneros y capitanes de las empresas de avistaje de Puerto Pirámides y, además, “utilizando un programa especialmente diseñado para analizar imágenes de ballenas francas tomadas desde botes, la investigadora del ICB, Florencia Vilches, está coordinando la inclusión de estas fotografías que incrementarán significativamente la información de nuestra base de datos”.

Como parte de la tarea que realiza el ICB, se hace de manera paralela un monitoreo de la frecuencia de ataques de gaviotas a ballenas. “Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Desde 1995 monitoreamos la frecuencia de estos ataques para analizar cambios en la evolución de esta interacción a largo plazo y contribuir con la evaluación de las acciones de control”, indica el informe.

En ese sentido el informe indica que “la significativa preferencia de los ballenatos como blanco del ataque de las gaviotas resalta el impacto que este comportamiento parasítico tiene sobre las crías, afectando la salud y bienestar de las ballenas recién nacidas. Hasta el momento hemos observado estas interacciones en más de 250 pares madre-cría, registrando la frecuencia de los ataques a lo largo del día en dos sitios, uno en el Golfo Nuevo y otro en el Golfo San José”.

En el monitoreo de la frecuencia de ataques de gaviotas participan este año Alejandro Fernández Ajó, Florencia Vilches, Agustina Sáez, María Laura Marcías, Iñaki Nuño y Paula Faiferman.

La salud de las ballenas

El estado de salud general de la población de Ballena Franca Austral se estudia a través de una serie de datos y variables por parte de los especialistas.

Las ballenas que mueren y luego varan en las playas son una fuente de información importante para estudiar el estado de salud general de la población. La tarea es coordinada en campo por el Médico Veterinario Matías di Martino junto a Lucía Alzugaray, veterinarios y biólogos estudian las ballenas que mueren, examinándolas en busca de cicatrices, heridas y evidencias externas de causa de muerte, ya sean naturales o por acciones humanas.

También toman medidas corporales, colectan innumerables muestras de tejidos y órganos, localización, fotografías, etc. Toda esta información se vuelca en una base de datos y es luego informada a las autoridades provinciales y nacionales.

“Desde el año 2003, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral realiza exámenes post mortem de cada ballena franca que muere en Península Valdés y alrededores. En lo que va de la presente temporada, hemos estudiado 12 ballenas muertas, un número muy bajo si se compara con temporadas anteriores para esta misma fecha. Entre 2003 y 2015 el Programa examinó 737 ballenas francas en las costas de Península Valdés y alrededores”, sostiene el informe.

Al mismo tiempo se evalúa a las ballenas vivas para conocer cómo es su estado físico. Es así que Vicky Rowntree continúa evaluando el estado físico de los ejemplares de Valdés mediante el registro de su frecuencia respiratoria, el tamaño relativo de las crías y la altura del rollo de grasa que tienen las madres detrás de los espiráculos como un indicador de la cantidad de energía almacenada en forma de grasa.

Según el informe, “esta temporada, adicionalmente hemos comenzado a recolectar muestras de piel y grasa para estudios genéticos y evaluar el estado corporal de los pares madre-cría. Este proyecto está liderado por la Dra. Carina Marón que estudia el estado corporal de las ballenas analizando el contenido lipídico total de la grasa. Cuanto mayor es el contenido de lípidos de la grasa mejor es el estado corporal de las ballenas. Las muestras serán luego analizadas en el laboratorio del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTA-CONICET) en colaboración con la Dra. Carla Lábaque”.

Fuente: Diario Jornada.