25 - julio - 2019

Caso Pérez Volpin: dos testigos declararon que el endoscopista insistía en que el procedimiento fue normal

Dos gastroenterólogos del sanatorio La Trinidad aseguraron hoy ante el tribunal que juzga la muerte de Débora Pérez Volpin que el endoscopista Diego Bialolenkier afirmó desde el primer momento que el procedimiento fue «normal» pero admitieron los riesgos de perforación en el esófago durante una intervención de estas características.

Francisco López Laplace fue el gastroenterólogo que atendió a Débora ese martes 6 de febrero de 2018 por la mañana y le recomendó hacerse la endoscopía. Dijo que la notó cansada, con un dolor fuerte en el abdomen. El diagnostico era una epigastralgia de dos semanas de evolución con el hepatograma alterado. Por la tarde, lo llamaron por teléfono para avisarle que había habido un inconveniente en quirófano y la paciente había fallecido.

En colectivo fue hasta el sanatorio. No pudo dar una hora certera de su llegada ante el tribunal pero afirmó que eran cerca de las 18.30. Fue entonces hasta el área de gastroenterología y se encontró con el acusado. «Estuve con él tratando de ayudarlo a seguir los pasos, hablar con la familia, completar la historia clínica. No se había hecho nada, no se había hablado con la familia… El me dijo que no podía, que estaba muy angustiado y me pidió si podía copiar el informe. Le dije entonces que me dictara, que hiciera un mínimo informe», afirmó. Cuando terminaron, le recomendó tomar agua y bajar a la reunión a hablar con la familia.

Fue así cuando en la reunión López Laplace dijo que no entendía qué había pasado y «Diego aseguró que para él había sido un procedimiento normal que duró cinco minutos, que solo entró y salió». Precisó que volvió al quirófano y le informaron que la anestesista estaba con dolor en el pecho en terapia intensiva.

Cuando le preguntaron sobre si se informaban los riesgos a un paciente de enfrentar una endoscopia, el gastroenterólogo afirmó que

También la querella quiso saber cual sería la causa de una perforación, el testigo respondió: «El instrumental, con el endoscopio. Puede ser con la punta o con el ‘loop’ de la caña. Las caras del esófago se tocan constantemente con el endoscopio, porque es un órgano rígido que al avanzar se toca». Sin embargo, ante consultas de la defensa, resaltó que el aparato no tiene una capacidad punzante y que los riesgos de una perforación son muy bajos.

La anestesista Nélida Puente (Adrián Escandar)

López Laplace también afirmó que la cantidad de aire a insuflar con el equipo «es ilimitado» y admitió que él no se daría cuenta en medio del procedimiento si se da más aire del previsto ni hay manera de regular la presión. La única forma, dijo, es chequear el equipo y mirar la imagen.

La defensa también insistió en abordar las patologías previas de Débora. Y allí el testigo afirmó que entre los médicos se había hablado de una posible enfermedad microvascular cerebral y la presencia de sincopes.

Luego fue el turno de Sebastian Cecchi, que hace endoscopias programadas. Contó que esa tarde se estaba yendo y en el estacionamiento alguien le dijo si se había enterado que se había muerto Perez Volpin. Señaló que por compañerismo volvió a hablar con el endoscopista y la anestesióloga.

«A Diego lo vi en el quirófano. Estaba conmocionado, dolido. Le pregunté qué había pasado y me dio que el estudio había sido normal. Me salió darle palabras de apoyo, como médico nadie quiere que una cosa así le pase», contó. Un directivo fue a buscar al acusado y el testigo se quedó lavando los implementos.

A Puente la encontró cuando ya estaba yendo a buscar sus cosas para irse. Afirmó que también estaba shockeada y cruzó dos o tres palabras de condolencias. Confirmó que cuando la cruzó ya estaba en contacto con un abogado.

Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de la perforación y los riesgos del estudio, el testigo admitió que podría derivarse en una muerte, aunque señaló que –a su criterio- no sería algo inmediato. Sobre la información que reciben los pacientes previas al estudio, el médico afirmó que los riesgos siempre son «perforaciones, hemorragias, infecciones», pero se trata de no asustar al paciente con detalles.

Fuente: Infobae