2 - enero - 2019

Carlos Lacunza: «En mi casa faltaba el pan por eso me hice boxeador»

Carlos Lacunza fue un boxeador que tuvo un paso importante por al boxeo valletano. Con tan solo 15 años se inició en el deporte de los puños allá por el año 1981 y de la mano de Raúl Williamson como entrenador.

«En mi casa faltaba el pan. Mi viejo laburaba solo porque mi mamá no lo hacía y había que llevar el pan a la casa. Por eso me hice boxeador», recuerda con signos de emoción. La primera vez que trató de anotarse tuvo un acto fallido porque era menor de edad. Para colmo su padre no quería que sea boxeador, sino jugador de fútbol. Pero dos meses más tarde la suerte jugó a su favor y logró entrar al mundo del arte de los puños. «Me hice boxeador. Me entrené un mes y peleé con Vásquez de Playa Unión y Raúl Vidal de Trelew. Le gané a los dos y sali campeón de los barrios. Por un choripán y una gaseosa. Ahí empece a surgir», relata quien hoy pasa su tiempo vendiendo diarios y haciendo changas cuando puede. 
Continuando con inolvidables remembransas, Lacunza cita como fueron los primeros pasos en el box. «Al ser tan pibe, fui creciendo por el deporte. Llegué a la categoría de Látigo Cogi (63,500 kg) y ahí terminé». También cita al recordado Uby Sacco, «Pajarito» Hernández, Cuatepel y Arce Rossi entre otros.
En el ámbito amateur realizó 77 peleas y en al campo rentado 19. 

EL DEBUT EN EL PROFESIONALISMO
Carlos Lacunza, cuenta como fue su debút en el boxeo profesional. «La primera pelea la hago con un muchacho que se llamaba Roberto Guerrero, chileno. Estaba radicado en Caleta Olivia pero vinimos acá y empatamos. La última fue con un cordobés ‘Cuqui’ Traba». En esta etapa tenía en el rincón a Williamson y al «Cuqui» Prieto. Más tarde, en la recta final de su carrera tuvo a otro entrenador recordado y que dejó su sello en el box como Osvaldo Hughes. También tuvo la posibilidad de entrenarse con Américo Robledo (1982), Félix Chiquichano (1983). También en su repaso histórico, reveló cuando le tocó pelear con Miguel Angel González y le sacó el invicto. «Un pibe que vivía en Madryn. Años que no lo veo. Ese me quitó el invicto. Fue el único que me pegó una piña y me hizo ver las estrellas», afirma ya más relajado y disfrutando de su relato.

«NO ENTRABA UN ALFILER»
Aprovechando la presencia de Lacunza, le preguntamos como era el boxeo en aquellos años y no tardó en enfocarse en aquellas noches gloriosas. «En ese gimnasio -el número 1- no entraba un alfiler». «Yo conocí grandes boxeadores que estuvieron conmigo, así como estoy con vos (Laciar, Agustín Guilloti, Gustavo Vallas, Horacio Abeldaño, Carlos Prieto y Simón Escobar). Compartiendo un plato de comida, compartiendo algo. Cuando el Negro Gómez estaba en LU 20 y hacía festivales, todos querían venir a pelear a Trelew. Porque se llevaban una buena moneda». También habló de grandes oponentes que le tocó enfrentar como José Llanquin. «Con el ‘Coño’ empatamos dos peleas». Miguel Hermosilla, «la única pelea de amateur que gané por nocaut en el tercer round» y la que más recuerda. Demetrio Otero, Mario Currumil, Ramón «Bronca» Soria, Julio Sosa, Claudio Peña y Mesa Moscoso entre otros.

CARLOS MONZON EL MAS GRANDE DE ARGENTINA
Hincha del «Rojo» de Avellaneda, sostiene que Carlos Monzón fue y será el más grande. Una imagen que lo motivó con su estilo. «Yo tenía un estilo como el de Carlos Monzón. Fue el más grande que tenemos en la Argentina. Yo pegaba retrocediendo y encarando».

EL CONTACTO CON LA GENTE
«Dios me dio esta posibilidad y yo no la proveche. Sabés cuantos amigos tenía. Pero bueno… ya pasó». «Yo primero pensaba con un título argentino y después con un sudamericano. Viste que ahora hay un montón de títulos. Después si tenías que pelear por el título del mundo, si me ganaba era porque estaba mejor que yo. Pero yo sé que llegaba. Pero la vida también es traicionera». «Hoy no tengo nada. Ni bata, pantalón, botas. Tengo las fotos nomás y recuerdos y pienso. Nací aca en Trelew y aca me voy a morir. En mi tierra».

«QUIERO QUE SE ACUERDEN LO QUE YO FUI»
«Hoy vendo diarios, voy a la cancha a arbitrar, limpio patios. Porque la gente se olvidó de mí, pero yo no me olvidé de ninguno. Yo sigo existiendo. Igual vivo, pero yo solo quiero que se acuerden de mí. De lo que yo hice cuando tenía 15 años por un choripán y una gaseosa. A la tercer pelea empece a cobrar… bah! a cobrar… es un decir». «No me dan bolilla porque no fui campeón. Pero ellos no saben los problemas que yo tuve. Yo no pido mucho, solo un laburo. La gente me reconoce, pero los políticos, los gobiernos no».

Fuente: El Chubut