27 - mayo - 2019

Atalanta por primera vez a la Champions de la mano de «Papu» Gómez

El cittadino Gómez está feliz en Bérgamo. Un ciudadano que disfruta del viejo casco amurallado con la línea de los Alpes a la vista. A cuarenta minutos de Milán, a una hora de Verona y con uno de los aeropuertos low cost más activos de Europa. Siente que encontró su lugar. Inauguró un centro médico deportivo, abrió una sucursal del restaurante ‘Pampa gourmet’ y junto con su señora, Linda, lanzaron una colección de trajes de baño. Ahora se divierten en familia junto con sus hijos Bautista (6) y Constantina (4), un marco tan distinto al de mediados de 2014 cuando eligieron abandonar la atemorizante ciudad de Járkov por la guerra civil en Ucrania.El calciatore Gómez está feliz en Atalanta. Un futbolista que disfruta de la idolatría a los 31 años. El N°10, el capitán del equipo revelación del calcio que acaba de conseguir un ticket inédito: tercero en Italia, por primera vez en sus 112 años de historia jugará la Champions League. Lleva cinco estaciones en el club, y en esta ha sido vital con sus 7 goles en 35 partidos, más 11 asistencias, líder de ese registro en 2018/19.

El tanto de ayer resultó especial: revirtió el marcador y encaminó la victoria 3-1 ante Sassuolo para asegurar el pasaje que desató una fiesta popular. La familia Percassi, dueña de Atalanta, ya le extendió el contrato hasta 2020. Y seguramente le propondrá ampliarlo más. Los tifosi, como un rito, hace tiempo que despliegan su admiración en las banderas que cuelgan en el estadio Azzurri d’Italia. No exageran: ya son 190 partidos, 45 goles, 51 asistencias y líder para un salto a Europa insospechado no hace tanto. Rey de Bérgamo.

‘Papu’ Gómez, ocurrente, eléctrico, extrovertido. Tenía 14 años, iba al 9° grado del colegio de Independiente cuando lo llevó Burruchaga a una pretemporada con Arsenal, en Tandil. Iba a tardar tres años en debutar en primera, de la mano de Garnero. Pero el que realmente confió en él, fue Gustavo Alfaro: «Me puso de doble 5, por la derecha y luego de media punta. Y Simeone es el otro técnico que me marcó, ve cosas que otros no ven», confiesa.

Alguna vez pudo jugar en Atlético de Madrid, pero el club colchonero ofreció cinco millones de euros, Atalanta pedía diez y finalmente el ‘Cholo’ compró al ‘Guaje’ Villa por cuatro. Pudo jugar en Internazionale: un lunes viajaba a Milán para firmar el contrato, pero ese fin de semana lo despidieron a Andrea Stramaccioni, el DT que lo había pedido; al nuevo, a Walter Mazzarri, no le interesó. Pudo jugar en la selección de Italia: lo quiso Antonio Conte y hasta se lo propuso el allenatore Giampiero Ventura, pero la FIFA le negó la posibilidad de vestir la azzurra porque al momento de la primera convocatoria para su país de origen -la Sub 20 campeona del mundo en Canadá 2007-, todavía no contaba con la doble nacionalidad. Pudo jugar el Mundial de Rusia para la Argentina, Sampaoli creía en él, si hasta estuvo en el banco la noche de la agónica clasificación en Quito, pero más tarde Gómez no contaría con la bendición de los históricos.

No quería, también, quedarse con las ganas de jugar la Champions. Lo logró. Después de 38 fechas, el equipo dirigido por Gian Piero Gasperini ganó 20 partidos, empató nueve y perdió otros nueve. En Italia, varios medios aseguran que nadie fue más vistoso. Con la magia de ‘Papu’ y la explosión del colombiano Duvan Zapata, el ex Estudiantes y su metralla de 23 goles. Fueron 69 históricos puntos, hasta para desplazar a Internazionale y quedar solo debajo de Juventus y Napoli. Gómez siempre creyó que los goles más importantes de su carrera eran aquellos dos que con Arsenal le hizo a América, de México, en la ida por la final de la Copa Sudamericana 2007. De repente, un 26 de mayo de 2019, comenzó a recalcular su elección. Al cittadino y al calciatore Gómez la vida le sonríe.

Fuente: La Nación