2 - noviembre - 2016

Alumno de la Escuela de La Costa ganó la olimpiada tecnológica

El madrynense Agustín Rujana, alumno de la Escuela de La Costa, ganó la segunda edición de la olimpíada argentina de tecnología (Oatec) del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
El centro educativo organizó esta actividad destinada a alumnos de colegios secundarios, estatales y privados.
Luego de un proceso de pruebas y selección en línea, entre el 28 y el 29 de octubre se llevaron a cabo los exámenes finales en la sede porteña del ITBA y se dieron a conocer los ganadores, escogidos entre los 18 finalistas que compitieron.
El primer puesto fue para el madrynense Agustín Rujana, el segundo, para Rodrigo Devesa, del Instituto Pio IX (Capital Federal); y el tercero, para Tomás Vega, de la Escuela de Educación Técnica n° 4-132 “Químicos Argentinos” (Mendoza).
Rujana destacó que los proyectos que se presentaron a lo largo de la olimpíada ejercitaron su “poder de improvisación”.
La agenda del encuentro incluyó clases especiales, evaluaciones individuales, grupales, teóricas, prácticas, presentaciones de proyectos y prototipos, almuerzos y cenas de bienvenida y cierre del evento, visitas a las distintas sedes y laboratorios, incluyendo la nueva locación del ITBA en el Distrito Tecnológico porteño, y una conferencia especial sobre “El desafío del cambio climático y el medio ambiente en el siglo XXI”.

Un nivel elevado

“En esta segunda edición buscamos reforzar el compromiso de los alumnos con la tecnología e incrementar su conocimiento y experiencia en relación a las temáticas de clima y ambiente”, expresó Norberto Lerendegui, presidente y organizador de la Oatec.
“Estamos muy contentos con los resultados alcanzados ya que superan ampliamente los obtenidos en la primera edición y abarcan inscriptos de nuevas provincias”, agregó.
“En términos generales el nivel alcanzado fue elevado y encontramos soluciones creativas y distintivas por parte de los alumnos a los desafíos planteados”, concluyó Lerendegui.

45 preguntas en 45 minutos

A lo largo de la olimpíada, los alumnos participantes contaron con el apoyo de su docente orientador, pero realizaron el examen en línea en forma individual.
Los participantes que llegaron a la final rindieron en sus respectivos colegios, en una primera instancia, un examen individual común a nivel nacional de múltiple elección a través de la página web de la Oatec.
La evaluación consistió en responder 45 preguntas en 45 minutos sobre el tema de esta segunda edición.
“Es de suma importancia realizar olimpíadas de estas características para estimular el desarrollo de los alumnos en diversas áreas de conocimiento y favorecer su formación”, destacó José Luis Roces, rector del ITBA.
“Esperamos, a través de este evento, despertar vocaciones científico-tecnológicas en los jóvenes y contribuir a que los alumnos empleen el método científico, desarrollen habilidades tecnológicas y reflexión crítica, a la vez de transmitir e intercambiar información con sus pares”, explicó Roces.

Intercambio de conocimientos

El objetivo de la olimpíada consistió en contribuir a un mayor acercamiento de los alumnos a las tecnologías de la información y la comunicación, y brindarles una nueva herramienta para incentivar el intercambio de conocimientos y experiencias.
Los temas de las próximas olimpíadas se referirán a nanotecnología, mecatrónica, biotecnología, entre otros. El tema seleccionado para el año próximo será salud.
Para las pruebas finales y presenciales en el ITBA, los alumnos provenientes de trece provincias tuvieron que desarrollar dos proyectos en forma grupal y dos proyectos en forma individual, acompañados, además, con una exposición oral.
El primer proyecto consistió en una simulación de cambio climático. El objetivo de este desafío era lograr que la temperatura media global esté cercano a los valores preindustriales. Para llevar a cabo esta prueba, los alumnos tuvieron que determinar, en un primer lugar, sus compromisos para ser introducidos en el simulador.
Luego, se discutió el impacto sobre la temperatura media global y la negociación de una solución que cumpla con los requerimientos de cada bloque.

Selección

Por último, se introdujeron los datos en el simulador y se discutieron sus resultados obtenidos. El segundo proyecto consistió en una clasificación de residuos sólidos urbanos.
En una primera instancia, cada grupo tuvo que separar una serie de materiales que se encuentran usualmente en los domicilios trabajando sobre seis categorías: cartón y papel, plástico, orgánicos, metal, vidrio y general.
Por último, los equipos tuvieron que ordenar residuos según su tiempo de degradación. Para ello, sobre la mesa del laboratorio se ubicaron 10 tarjetas con dibujos representativos de materiales y los alumnos debieron ponerlos en orden creciente de izquierda a derecha de acuerdo al tiempo de degradación.
El tercer proyecto consistió en la purificación de una muestra de agua. Los participantes tuvieron que realizar un diseño conceptual de la depuración y justificarlo; luego, purificaron una muestra de agua, a partir de diversos materiales suministrados: botellas, papel de filtro, reactivos, material de laboratorio, entre otros.
El cuatro proyecto consistió en la construcción de un anemómetro (aparato utilizado para medir la velocidad del viento), medición, comparación y exposición. De esta forma, los alumnos construyeron el modelo de un anemómetro y efectuaron mediciones a velocidades de viento diferentes; luego, compararon los valores medidos con el anemómetro estándar con los medidos por el anemómetro construido.
Por último, frente al jurado mostraron el anemómetro construido, explicaron los motivos por los cuales eligieron los elementos utilizados para su construcción y describieron el método seguido para correlacionar las mediciones con los valores del anemómetro estándar. El jurado evaluó durante un día y medio los cuatro proyectos y seleccionó a los ganadores.

Fuente: El diario de Madryn.