28 - agosto - 2017

Aluar, una falsa alarma y tres alertas verdaderas

La empresa Aluar Aluminio Argentino comunicó a título de explicación oficial que el viernes pasado se produjo una “falla de actuación (sic) de la alarma de evacuación del Ciclo Combinado 2 del sector Energía”. Con esto se intentó zanjar la preocupación de los vecinos de Puerto Madryn que durante largo rato escucharon la fuerte sirena en la zona norte y gran parte de la ciudad, que provenía de la planta productora de aluminio primario. Un tipo de sobresalto auditivo que en muchos años no se había escuchado, contabilizando los escasos accidentes que hubo en los 43 años de proceso industrial que reporta la empresa.
El hecho se produjo en un período en el que Aluar viene haciendo desde hace meses, paradas de sistemas por mantenimiento (humos, eléctricos, efluentes, etc) mucho más recurrentes a lo habitual, (o por lo menos, mucho más anunciadas). Ese mismo plus informativo es el que abonó juntamente con la sorpresiva y fuerte sirena, la inquietud pública, porque se suele saber mediáticamente que pararán sectores, pero no se suele explicar qué significa eso en la práctica y en relación a los riesgos ambientales que pueda significar para una comunidad cuyo barrio más cercano ya se encuentra a 500 metros, lejos de la distancia recomendada internacionalmente para este tipo de industrias.
Descartada la falsa alarma, se sabe que la puesta a punto de toda la empresa tiene que ver con el mantenimiento necesario pero también con los nuevos requisitos a los que debe atenerse para exportar sus productos, y donde el tema ambiental en origen es de suma relevancia lo que no solo requiere de certificaciones y sistemas convalidados, sino también de comprobaciones in situ del nivel de satisfacción generado en torno al manejo de residuos, efluentes, y emanaciones.

Estados Unidos, Madryn, el control anti terrorismo y las drogas

Agosto por ejemplo no finalizaría sin que veedores de Estados Unidos revisen palmo a palmo el proceso de producción y exportación de Aluar, en función a su interés por mantener las ventas al país del Norte. Si bien no se ha ampliado información al respecto por cuestión de seguridad, se sabe que Estados Unidos endureció los requisitos para el ingreso de mercaderías, a tono con la posibilidad de poner condiciones comerciales de acuerdo a los nuevos tiempos que corren a partir del gobierno de Donald Trump.
De hecho, desde hace un tiempo, la unidad de aduanas y control fronterizo de Estados Unidos ha puesto en marcha una nueva etapa en el control de las importaciones generales, el cual incluye la penalización por daños y perjuicios por el registro inadecuado de la ficha de seguridad Importer Security Filing (ISF), en el cual se deben consignar los datos del fabricante, vendedor, comprador, entre otros. A su vez, el gobierno de este país ha adoptado la Ley contra el Bioterrorismo, que exige a todos los exportadores registrarse en la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) y notificar sobre el envío de un producto antes de su llegada a los Estados Unidos.
En Madryn el encargado de guiar y mostrar a los sabuesos yanquis que no hay antecedentes de terrorismo por estas costas, será el director industrial de Aluar, Sylvain Said Hajjaj. Sobre el procedimiento en el puerto de aguas profundas Almirante Storni, el trámite será importante pero relativo, dado que la mayoría de los despachos finales hacia Estados Unidos se producen desde el puerto de Buenos Aires.

Made in “ExNarcolandia”

La mayor revisión tal vez radique en el nivel de seguridad de embarques, el modo de consolidación y control de envíos, y sobre todo los antecedentes vinculados a los conflictos con el narcotráfico que pudieran existir. En ese ámbito cobraría particular importancia la historia y antecedentes de los operadores portuarios y proveedores de Aluar.
Afortunadamente desde abril del año pasado, Aluar firmó públicamente la recisión de contrato por trabajos de estiba con la ex empresa Socia, de Omar “Cura” Segundo, a quien se lo está juzgando por presunto intento de narcotráfico de 110 kilos de cocaína de máxima pureza. Fue precisamente en el marco de la “Cumbre Antinarco” que convocó el gobernador y a donde asistieron funcionarios nacionales y de todas las fuerzas de seguridad y armadas, que el presidente de Aluar, Javier Madanes Quintanilla adhirió a esa lucha a la par que anunció a su nueva proveedora, Ruta 40 SRL.
El trámite era más que necesario por los controles que se venían y porque un mes antes los gobiernos de Argentina y Estados Unidos firmaron una serie de acuerdos previo al encuentro entre los presidentes Mauricio Macri y Barack Obama. Fue en marzo de 2016 cuando se sellaron pactos de cooperación de seguridad, lucha contra el narcotráfico y comercio. Los acuerdos fueron cuatro: uno sobre incremento de cooperación para prevenir y combatir el crimen grave, otro en materia de seguridad y facilitación de desplazamiento, otro sobre el emplazamiento de oficiales de seguridad a bordo y el último en materia de comercio e inversión. Este “combo” de acuerdos formó parte de un paquete que incluye, entre otros, el Memorando de Entendimiento para prevenir el Lavado de Dinero entre la Unidad de Información Financiera (UIF) de la Argentina y el Financial Crimes Enforcement Network (FINCEN) de los Estados Unidos que fue suscrito por sus respectivos titulares, Mariano Federici y Jennifer Shasky Calvery.
Que Ruta 40 SRL era un desprendimiento de Socia S.A. fue y es un secreto a voces en la bucólica Puerto Madryn, pero permitió zanjar una situación que rozaba a la mayor industria exportadora de la provincia. Por aquel entonces, el argumento que zanjó la sospecha social de que `todo cambia para que nada cambie´ era que la estiba a nivel nacional se encontraba capitaneada por sectores adictos a Omar “Caballo” Suárez, por lo que contratar alguna empresa vinculada a este era peor que los males provincianos conocidos. Sin embargo el portuario quedó detenido, su gremio intervenido pero en el Golfo Nuevo la estiba del aluminio se mantuvo en manos de los mismos empresarios.
Por ahora el juicio sobre el intento de narcotráfico que sugiere nombres está en curso, lo que contribuye a pasar algunas. No es un dato menor que la ciudad posee tristes antecedentes de narcotráfico con cargas como áridos, piedra laja, pescado y hasta lana. Un dato que se sumó esta semana y no ayuda en tren de vínculos comerciales y financiamiento equivocado, es la detención del titular de la empresa que presta el servicio de transporte hacia la planta de aluminio por presunta comercialización de droga en la ciudad. El empresario fue uno de los detenidos en la causa “Tridente del Golfo” el viernes último cuyas derivaciones aún se investigan.
En este sentido los temas se dispararon dado que la rigurosidad de las contrataciones y el peso que las empresas le ponen a sus procedimientos de control de vínculos y servicios, no es menor para un país como Estados Unidos, al cual todos estos temas le resultan particularmente sensibles.

Dumping y defensa de la competencia

El otro tema que tendrá que ver en la continuidad de comercialización con Estados Unidos podrían estar afectado por cuotas, licencias, acusaciones antidumping o de competencia desleal. De ahí que el otro tema que deberá zanjar Aluar este año, aunque no dependa de la estructura local, y tiene que ver con la investigación iniciada por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), que depende de la Secretaría de Comercio de la Nación, que en junio de 2017 encaró investigaciones particulares en los rubros aluminio y acero, en los que podría haber definiciones para octubre próximo, más allá del gesto de la única productora de aluminio de bajar el precio de sus productos un 14% en el mercado interno (que poseía un 25% arriba de la cotización internacional), para apoyar la obra pública.

Fuente: Diario de Madryn